CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA
Se estrecha el cerco sobre Zapatero, justo antes de su declaración en el Senado: ¿está acorralado?
En el PP califican a Zapatero de “sospechoso de corrupción hasta las cejas” y vinculan su papel en el rescate de Plus Ultra -53 millones de euros, en plena pandemia- con una cadena de intereses cruzados entre el PSOE, el Gobierno de Pedro Sánchez y el entorno del régimen venezolano. La del lunes en el Senado será una cita clave sobre su cuestionado papel en los oscuros negocios que le acorralan. Sobre todo, cuando -más allá del "no me consta", "no recuerdo"- el expresidente del Gobierno está obligado a decir verdad.
Pedro Sánchez charla con Zapatero en un acto
"Esa es la escuela que hemos aprendido en la casa del pueblo, entre militantes y compañeros, que ser socialista es -normalmente- tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho". Sin ruborizarse lo más mínimo, poniendo sonrisa para la foto y saboreando el aplauso cerrado de los socialistas. Es uno de los momentos protagonizado por José Luis Rodríguez Zapatero durante otro mitin electoral.
Aquellas palabras resuenan ahora con más fuerza que nunca. La incongruencia política, el cinismo, la falsedad y la falta de escrúpulos del expresidente del Gobierno no le dejan en buen lugar, conociendo toda la información que ya ha trascendido sobre los oscuros negocios del líder socialista.
A días, horas, de que José Luis Rodríguez Zapatero dé el próximo lunes la cara -obligado- en el Senado le crecen los problemas. Se estrecha el cerco sobre el ex secretario general del PSOE, justo antes de su comparencia en la comisión de investigación de la Cámara Alta.
Nada en torno al polémico y sospechoso rescate de la aerolínea Plus Ultra -que ya había puesto bajo presión política y mediática al expresidente socialista- suena más grave ahora que la propia versión que ha dado el propio Zapatero sobre su papel en la consultora Análisis Relevante.
Ni análisis, ni relevantes... pero medio millón de euros
A apenas cuatro días de su presencia ante el escrutinio de los senadores, ha trascendido que los informes que le permitieron a Zapatero cobrar cerca de medio millón de euros, pertenecen realmente a otro autor, el mismo que confiesa que fue él quien los escribió. Este giro desmonta la coartada pública del expresidente sobre los supuestos trabajos que justificaron sus ingresos, y añade un nuevo foco de tensión a un escándalo en pleno crecimiento.
Esa decena de folios repletos de obviedades y fragmentos vertidos por otras instituciones dejan patente una realidad: ni fueron análisis, ni tampoco relevantes.
Ahora aparece otro nombre propio a tener muy en cuenta, el de Sergio Sánchez Benítez, ex alto cargo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y socio minoritario de Análisis Relevante. Es él quien sostiene la autoría de los informes que más tarde sirvieron de justificante para esos elevados pagos a Zapatero y su entorno.
Sergio Sánchez -quien controló un 25 % de la consultora hasta 2025 y hoy es directivo en el sector privado- afirma haber percibido apenas 18.000 euros por dichas elaboraciones, frente a los más de 460.000 euros que la empresa abonó al expresidente entre 2020 y 2025.
¿Delito de falsedad documental?
Este relato choca frontalmente con la versión mantenida por Zapatero, que hasta ahora sostenía que había sido el autor intelectual y técnico de esos trabajos de análisis global. La discrepancia no es menor: si se confirmara que no fue Zapatero quien realmente elaboró ese material, podría cuestionarse la veracidad de sus declaraciones y la legitimidad de esos ingresos. La sombra de un posible delito de fraude documental sobrevuela al expresidente del Gobierno.
La red de pagos identificada por la Unidad de Delitos Económicos y Financieros de la Policía Nacional (UDEF) va más allá de los ingresos del que fue secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Las hijas de Zapatero también recibieron pagos periódicos de Análisis Relevante a través de su empresa de publicidad, denominada Whathefav SL, por supuestos servicios de diseño y comunicación -un total de 198.000 euros en cinco años sin indicios claros de trabajo efectivo-, lo que eleva el total de ingresos de la familia a cerca de 661.000 euros -que se sepan- vinculados a la misma consultora bajo investigación.
Por si esto fuera poco, el socio, amigo y compañero de carreras de José Luis Rodríguez Zapatero, Julio Martínez, cobró 458.000 euros de Plus Ultra en cinco años a través de tres sociedades. Lo que evidencia que se trataría de casi las mismas cantidades que pagó a Zapatero. ¿Iban al cincuenta por ciento en cada operación?
Curiosamente, Julio Martínez, tenía que acudir este jueves al Senado para enfrentarse a las cuestiones planteados por la comisión. Sin embargo, la imposibilidad de dar con su domicilio para notificarle su presencia ha obligado a posponer la cita. Un hecho curioso, cuando menos, que deja al ministro Fernando Grande-Marlaska salpicado de nuevo, por lo que la oposición califica como artimañas al frente del ministerio del Interior.
"Sospechoso de corrupción hasta las cejas"
El Partido Popular reacciona con contundencia e intensifica su ofensiva política ante esta cascada de revelaciones. Sus portavoces califican a Zapatero de “sospechoso de corrupción hasta las cejas” y vinculan su papel en el rescate de Plus Ultra -53 millones de euros, en plena pandemia- con una cadena de intereses cruzados entre el PSOE, el Gobierno de Pedro Sánchez y el entorno del régimen venezolano.
El PP ha citado estos hechos como prueba de un supuesto entramado que, en su opinión, define la política de influencias de este Ejecutivo de coalición PSOE-Sumar.
A medida que se acumulan indicios, las piezas de este caso configuran un escenario en el que la propia versión del expresidente sobre sus informes y sus ingresos está siendo puesta en duda por un colaborador directo.
La comparecencia de Zapatero en la comisión de investigación del Senado el próximo lunes 2 de marzo será una oportunidad para tratar de defender -veremos si lo consigue- su trayectoria. Sin embargo, no cabe duda de que también se trata de una cita clave sobre su cuestionado papel en los oscuros negocios que le acorralan. Sobre todo, cuando -más allá del "no me consta", "no recuerdo"- el expresidente del Gobierno está obligado a decir verdad. Por cierto, ¿acudirá?.