Vox arrincona aún más a Ortega Smith en el Congreso: fuera de la Diputación Permanente y “desterrado” a Presupuestos

Ortega Smith, fundador y exnúmero dos, queda arrinconado tras su pulso en Madrid mientras Pepa Millán evita aclarar si acabará expulsado y deja la decisión en manos del Comité de Garantías.

(Foto de ARCHIVO) En la última fila, el diputado de VOX Javier Ortega Smith durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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Nuevo capítulo en la guerra fría interna de Vox. La dirección del grupo parlamentario ha decidido apartar a Javier Ortega Smith —uno de los fundadores del partido y antaño número dos— de la Diputación Permanente del Congreso y de las comisiones clave donde aún conservaba presencia: Justicia e Interior. En su lugar, lo han reubicado en la Comisión de Presupuestos, un órgano que, en la práctica, lleva años sin protagonismo por la ausencia de un proyecto de Presupuestos Generales del Estado en la Cámara

La maniobra tiene lectura política y también simbólica: el partido no solo le quita focos, sino que le reduce al mínimo institucional en el Congreso justo cuando su relación con la cúpula vive su momento más áspero.

Del fundador al “gallinero”: la caída en cascada

La trayectoria reciente de Ortega Smith dentro de Vox parece una degradación por etapas. Fue secretario general, vicepresidente y una de las caras más reconocibles del partido, pero con el tiempo ha ido perdiendo posiciones tras varios desencuentros con el entorno de Santiago Abascal.

En enero de 2024 su peso interno quedó rebajado a vocal y, finalmente, en diciembre salió de la dirección. En el Congreso, la caída siguió el mismo guion: en noviembre perdió el puesto de portavoz adjunto, más tarde dejó de ostentar las portavocías en Interior y Justicia y quedó relegado a mero vocal. Incluso cambió de asiento en el hemiciclo: del núcleo central del grupo a la zona conocida como el “gallinero”, un mensaje que en política vale más que cien comunicados.

El pulso de Madrid lo detonó todo

El último choque ha tenido epicentro en el Ayuntamiento de Madrid. Este febrero, la dirección quiso relevarle como portavoz municipal, el último cargo visible que le quedaba. Ortega Smith se negó, se atrincheró y bloqueó el relevo. La consecuencia fue inmediata: expediente por desobediencia y suspensión de militancia.

Y ahora, el siguiente movimiento llega desde el Congreso: Vox le retira los “restos” de poder orgánico parlamentario que conservaba desde 2019.

La Diputación Permanente: el golpe que más duele

El punto más sensible es la Diputación Permanente, el órgano que permanece activo cuando se disuelven las Cortes y se convocan elecciones generales. Según los escritos registrados la semana pasada, Ortega Smith ha sido sustituido por Carlos Hernández Quero, un nombre en ascenso dentro del partido.

El cambio tiene un efecto directo: cuando se convoquen elecciones y se disuelva el Congreso, Ortega Smith dejará de estar operativo automáticamente, mientras que los miembros de Vox en la Diputación —titulares y suplentes— sí mantendrán la condición activa.

Traducción política: Vox le saca del “búnker” parlamentario que garantiza relevancia en tiempos de disolución y campaña.

De Interior y Justicia… a un “cajón” llamado Presupuestos

Tras apartarle de Justicia e Interior, dos comisiones con peso mediático y político, Vox lo adscribe a Presupuestos. En condiciones normales sería una comisión estratégica, pero sin proyecto presupuestario en tramitación su actividad queda muy limitada.

En la práctica, supone un desplazamiento a una vía muerta parlamentaria: menos intervenciones, menos exposición, menos capacidad de marcar agenda. Un silenciamiento por procedimiento.

Pepa Millán no aclara si habrá expulsión: “Lo decidirá el Comité de Garantías”

La portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, ha evitado pronunciarse sobre el futuro de Ortega Smith en el grupo parlamentario. Se remite al expediente y al Comité de Garantías, subrayando que es un proceso “reglado” y que su resolución será de obligado cumplimiento “exactamente igual” para cualquier militante, desde el afiliado “seis, siete” hasta el “15.324”.

Dicho de otra manera: la dirección se protege tras la formalidad interna mientras el mensaje político ya está lanzado.

¿Qué viene ahora?

La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿se quedará Ortega Smith como diputado aislado dentro del grupo o acabará fuera? Vox no lo dice… pero cada decisión apunta a un mismo patrón: desactivarlo, apartarlo y reducirlo a la mínima expresión.

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En política, cuando te quitan los órganos clave, te cambian de asiento y te mandan a una comisión sin pulso, no hace falta un titular oficial. El titular ya lo escribe la propia organización con sus movimientos.