conflicto en irán
Junts retrata a un Sánchez desbordado, tardío y obsesionado con salvar su desgaste político
Los de Puigdemont acusan al presidente de reaccionar tarde ante el impacto de la guerra en Irán y de moverse, una vez más, por puro cálculo personal y electoral
La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados
Pedro Sánchez vuelve a llegar tarde. Esa es, en esencia, la acusación que este martes lanzó Junts desde el Parlament al valorar la respuesta del Gobierno ante las consecuencias económicas de la guerra en Irán. Pero el reproche de los independentistas no se quedó en la tardanza: fue más allá y apuntó al que consideran el verdadero motor de La Moncloa, un presidente atenazado por su desgaste y cada vez más pendiente de su propia supervivencia política que de anticiparse a las crisis.
El portavoz de Junts en el Parlament, Salvador Vergés, resumió la idea con una frase demoledora al afirmar que Sánchez “va tarde” en el anuncio de medidas para paliar los efectos del conflicto. Y remató con una acusación aún más hiriente: el Ejecutivo actúa “siempre movido solo por sus intereses personales y electoralistas”.
No es una enmienda menor. Es la imagen de un Gobierno que, según sus críticos, no gobierna, sino que improvisa; no prevé, sino que corre detrás de los problemas; y no toma decisiones pensando en los ciudadanos, sino en el rédito político que pueda arañar en mitad de cada sacudida internacional.
Un Gobierno que siempre espera a que estalle todo
La guerra en Irán amenaza con abrir un nuevo frente económico en Europa, con el riesgo evidente de más inflación, tensión energética y pérdida de poder adquisitivo. Y, frente a eso, la impresión que trata de instalar Junts es la de un Sánchez fiel a su manual de resistencia: dejar pasar el tiempo, medir el impacto demoscópico y reaccionar solo cuando el coste de no hacer nada empieza a ser demasiado visible.
La crítica resulta especialmente incómoda para el presidente porque conecta con una percepción cada vez más extendida en la oposición: la de un dirigente que ha convertido la política en un ejercicio permanente de cálculo, propaganda y maniobra táctica, incluso cuando el contexto exige anticipación, seriedad y respuestas rápidas.
Junts, en cualquier caso, no se coloca en una posición edificante ni pretende erigirse en ejemplo de responsabilidad de Estado. Lo que hace es aprovechar el flanco débil de Sánchez y explotarlo con crudeza: su tendencia a llegar a remolque y a utilizar cualquier crisis como escenario de reposicionamiento político.
Junts prepara medidas mientras carga contra La Moncloa
Vergés anunció que su formación presentará en los próximos días una batería de propuestas para combatir las consecuencias de la guerra en Irán. El paquete quedará cerrado el viernes, durante unas jornadas sobre fiscalidad. Con ello, Junts intenta ocupar espacio político en plena tormenta, aunque sin despejar la habitual incógnita sobre la consistencia real de sus iniciativas.
Aun así, el golpe de efecto estaba en otro sitio. El portavoz independentista quiso dejar fijada la idea de que, mientras el Gobierno central vuelve a actuar con retraso, otros al menos mueven ficha. El mensaje de fondo es corrosivo para Sánchez: en otra crisis internacional, el presidente aparece más preocupado por administrar su imagen que por contener los daños.
Derecho internacional sí, pero sin blanquear al régimen iraní
Sobre el conflicto, Junts trató de mantener una posición de mínimos. Vergés defendió que deben cumplirse “el derecho internacional” y los principios fundacionales de la Unión Europea y de la ONU, al tiempo que dejó claro que su partido no avala “de ninguna manera el régimen dictatorial que hay en Irán”.
Es una postura calculada para no quedar atrapados entre equilibrios diplomáticos imposibles, aunque el foco político de la jornada no estuvo en la geopolítica, sino en el uso interno de la crisis. Y ahí el objetivo era claro: desgastar a Sánchez presentándolo como un dirigente incapaz de adelantarse a los acontecimientos y demasiado pendiente de su conveniencia personal.
Illa tampoco se libra del reproche
Vergés también dirigió sus críticas al presidente catalán, Salvador Illa, al que acusó de haber “obviado al Parlament” en esta cuestión. Según avanzó, Junts registrará medidas que irán “más allá de la cuestión fiscal”, en un nuevo intento de marcar perfil propio frente al PSC.
Eso sí, dejó una puerta abierta a una hipotética convocatoria institucional. “Por respeto institucional siempre que nos convocan hemos ido y siempre iremos”, señaló. Una fórmula que permite a Junts mantener el reproche sin aparecer como fuerza ausente si finalmente hay ronda de contactos.
Los presupuestos, otro frente para golpear
La comparecencia sirvió además para enlazar la crisis de Irán con otro de los grandes campos de batalla en Cataluña: los presupuestos. Vergés criticó unas cuentas que, en su opinión, nacen ya “del error” de contar solo con el aval de los Comuns y denunció un modelo basado en “subsidios generalizados e insostenibles”.
A su juicio, las cuentas no priorizan la generación de riqueza ni la mejora de los salarios y, por tanto, dejan a Cataluña peor preparada para afrontar un golpe inflacionario derivado del nuevo conflicto en Oriente Medio. La tesis que quiso instalar es que la combinación de unos malos presupuestos y un contexto internacional explosivo forma una mezcla especialmente dañina para las clases medias y trabajadoras.
Y en ese escenario, el principal señalado vuelve a ser Pedro Sánchez: un presidente que, según sus adversarios, solo se mueve cuando la crisis ya le ha estallado encima y cuando el cálculo electoral le aconseja aparentar mando. Demasiado tarde, otra vez.