Transformación digital
"Entrené una IA… y acabó quitándome el trabajo"
Un trabajador relata cómo pasó de redactar contenidos a entrenar una inteligencia artificial que terminó asumiendo sus funciones dentro de la empresa
Usar un chatbot (IA)
La automatización ya no es una previsión de futuro, sino una realidad que comienza a materializarse en distintos sectores. Un periodista europeo ha explicado cómo vivió en primera persona el proceso por el cual una herramienta de inteligencia artificial, inicialmente concebida como apoyo, terminó desempeñando gran parte de su trabajo.
El caso se remonta a la adquisición del medio en el que trabajaba por parte de nuevos propietarios, que impulsaron un cambio estratégico orientado a aumentar la producción de contenidos mediante sistemas automatizados. A partir de ese momento, su función dejó de centrarse en la redacción para pasar a supervisar y mejorar textos generados por inteligencia artificial.
El proceso de automatización dentro de la redacción
Durante semanas, el equipo humano se dedicó a revisar artículos, corregir errores y ajustar titulares producidos por el sistema. Parte de su trabajo consistía en clasificar los fallos detectados y alimentar el programa con correcciones constantes para mejorar su rendimiento.
El objetivo era claro: conseguir que la inteligencia artificial pudiera generar contenidos de forma autónoma en un plazo reducido. Aunque los resultados iniciales presentaban deficiencias errores de contexto, titulares poco precisos o imágenes incorrectas, la empresa mantuvo su apuesta por el modelo automatizado.
Con el paso del tiempo, la tecnología comenzó a asumir tareas completas sin necesidad de intervención humana. El cambio se produjo de manera gradual: primero se automatizaron procesos repetitivos y, posteriormente, funciones más complejas.
Este avance redujo progresivamente la carga de trabajo del equipo humano, hasta situar a los redactores en un papel secundario dentro de la producción informativa.
Una tendencia en expansión
El testimonio refleja una dinámica que empieza a observarse en otras organizaciones. La incorporación de inteligencia artificial no solo transforma los procesos de trabajo, sino también la estructura de los equipos y las necesidades de personal.
A pesar de que estos sistemas todavía presentan limitaciones, muchas empresas priorizan la eficiencia y la reducción de costes, lo que acelera su implementación en entornos profesionales.