Tensión interna en vox

Vox sella la salida definitiva de Ortega Smith tras rechazar su último recurso interno

La decisión del Comité Ejecutivo Nacional pone fin a meses de enfrentamiento interno y deja al dirigente sin vías dentro del partido, mientras mantiene su intención de seguir en el Ayuntamiento de Madrid.

La salida de Javier Ortega Smith de Vox ya es definitiva y pone fin a meses de enfrentamiento interno que han terminado por romper la relación entre el dirigente y la cúpula del partido. El Comité Ejecutivo Nacional ha rechazado el recurso de alzada presentado por el político, cerrando así la última vía interna que tenía para frenar su expulsión.

La ruptura se consuma tras semanas de tensión

Con esta resolución, adoptada por la dirección liderada por Santiago Abascal, Ortega Smith queda sin margen dentro de la formación y solo podrá recurrir ahora a la vía judicial si decide impugnar su salida.

El conflicto se remonta a principios de marzo, cuando el Comité de Garantías de Vox acordó su expulsión al considerar que había cometido una “infracción muy grave”. El origen de esa decisión fue su negativa a aceptar el relevo como portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid, una orden directa de la dirección nacional que el dirigente rechazó cumplir.

Esa negativa desencadenó la apertura de un expediente disciplinario por desobediencia y marcó el inicio de una crisis interna que ha ido escalando con el paso de las semanas. Antes de formalizarse su expulsión definitiva, Ortega Smith ya había sido suspendido cautelarmente de militancia, perdiendo sus derechos dentro del partido.

Además, la dirección le retiró funciones orgánicas relevantes y lo apartó de la estructura interna, reduciendo progresivamente su peso político dentro de Vox. Paralelamente, se impulsó su relevo como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, una decisión que fracturó el grupo municipal y evidenció la división interna existente.

El enfrentamiento también tuvo derivadas públicas, con críticas del propio Ortega Smith al funcionamiento interno del partido y denuncias sobre la gestión de su expediente disciplinario, lo que intensificó aún más la tensión entre ambas partes.

Pese a su expulsión, el dirigente ha reiterado su intención de continuar al frente del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid hasta el final del mandato, previsto para mayo de 2027, defendiendo que su posición es legítima al haber sido elegido en las urnas.

La decisión adoptada por Vox no solo pone fin a su trayectoria dentro del partido, sino que abre una nueva etapa marcada por la posible judicialización del conflicto y por sus consecuencias políticas en el Ayuntamiento de Madrid, donde la crisis interna ha sido especialmente visible en los últimos meses.