Más presión: Aldama asegura que Sánchez dio el visto bueno al viaje de Delcy Rodríguez y salpica a Marlaska
La declaración de Víctor de Aldama ante el Tribunal Supremo reabre un frente ya conocido para el Gobierno: sitúa a Pedro Sánchez en decisiones clave sobre Venezuela, desde el polémico viaje de Delcy Rodríguez a España hasta el cambio de postura respecto a Juan Guaidó tras presiones atribuidas al ex presidente Zapatero.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Víctor de Aldama ha declarado durante unas 8 horas en el Tribunal Supremo y, como había avisado, ha ido con todo. Uno de los temas más destacados (además de situar a Pedro Sánchez en la cúspide de la trama, afirmando que estaba al tanto de todo, o de apuntar a la financiación ilegal del PSOE), ha sido todo lo relacionado con Venezuela.
Una de las declaraciones más relevantes y llamativas del empresario ha sido cuando ha afirmado que Pedro Sánchez dio el visto bueno al viaje a España en 2020 de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, pese a que tenía prohibida la entrada en territorio de la Unión Europea. Aldama ha defendido que fue Koldo García, en nombre de José Luis Ábalos, quien le trasladó que la operación contaba con el aval del jefe del Ejecutivo. Según su versión, la visita fue “consensuada” entre Ábalos y Sánchez. La definición que ha dado de aquella noche lo dice todo: "Ese día pareció una película de Torrente".
“Estaba Koldo y estaba yo”, ha expresado el empresario respecto a aquella noche. También ha apuntado a que el viaje se organizó con conocimiento de varios ministerios, incluidos Interior y Exteriores, y que se solicitaron autorizaciones “por todos los lados”. Por aquel entonces Fernando Grande-Marlaska era el encargado de Interior y Arancha González Laya de Exteriores, que tomó posesión del cargo siete días antes del 20 de enero de 2020 en sustitución de Margarita Robles.
El propio Aldama ha confirmado también lo que te adelantamos en ESdiario: que incluso preparó alojamiento y catering para la número dos de Maduro en Madrid, y que, pese a las dudas de última hora sobre el aterrizaje del avión, se le confirmó que el vuelo seguiría adelante.
Giro con Venezuela tras las presiones de Zapatero
La declaración de Aldama no se ha limitado al episodio de Delcy Rodríguez. Su testimonio ha ido más allá al describir un supuesto cambio de postura del Gobierno español respecto a Venezuela, que atribuye a presiones del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Según ha explicado, en un primer momento realizó gestiones para apoyar el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente encargado en 2019. Incluso ha asegurado que trasladó una carta en Caracas con el respaldo de las “más altas instancias”, después de que Ábalos le confirmara que Sánchez estaba al tanto de todo. Sin embargo, ese posicionamiento habría cambiado posteriormente. Aldama ha señalado que comenzaron a producirse llamadas desde el entorno de Nicolás Maduro y presiones de Zapatero “para que esto cambie”, lo que derivó en un giro en la estrategia del Ejecutivo.
En ese contexto, siempre según su relato, se le trasladó que Sánchez dejaría de apoyar a Guaidó. A partir de ese momento, su relación con Delcy Rodríguez se intensificó, pasando a ser “mucho más fluida y de muchísima más confianza”.
Contactos, petróleo y la Internacional Socialista
El empresario también ha descrito reuniones y contactos políticos que, según su versión, vinculaban la política exterior con intereses estratégicos. Entre ellos, una reunión en la sede del PSOE en la que se habría abordado la posibilidad de obtener financiación vinculada a cupos de petróleo. Aldama ha asegurado que se le transmitió que el presidente estaba “obsesionado” con la Internacional Socialista y que existían vías para obtener recursos a través de estructuras relacionadas con el control petrolero en Venezuela.
Mientras el juicio sigue centrado en las presuntas irregularidades en contratos de mascarillas, la declaración de Aldama ha ampliado el foco y añade presión política sobre el Gobierno, al situar a Pedro Sánchez en decisiones sensibles sobre la relación con el régimen venezolano.