La prueba clave contra Zapatero no cayó del cielo: EE.UU. la envió tras reactivarse la orden contra el dueño de Plus Ultra
El móvil de Rodolfo Reyes Rojas, principal accionista de la aerolínea rescatada con 53 millones de euros públicos, se ha convertido en una bomba judicial para el expresidente socialista. El juez Calama intenta ahora blindar esos mensajes para que puedan usarse como prueba en juicio.
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, interviene durante un acto público del PSOE en León.
El caso Plus Ultra vuelve a colocar a José Luis Rodríguez Zapatero en el centro de una tormenta judicial y política que incomoda, y mucho, al socialismo. La prueba clave que llegó desde Estados Unidos contra el expresidente no fue un gesto espontáneo ni una colaboración caída del cielo: se produjo después de que se reactivara la orden internacional de detención contra Rodolfo Reyes Rojas, principal accionista de la aerolínea beneficiada por el polémico rescate público durante la pandemia.
Según explicó el periodista Alfonso Pérez Medina, responsable de Tribunales de La Sexta, las fuentes de la investigación desvinculan la entrega de cualquier injerencia política norteamericana. Pero el dato esencial es otro: el material llegó a España en respuesta a una petición policial internacional ligada a Reyes Rojas. Es decir, no fue una filtración caprichosa, sino una cooperación derivada del avance de las pesquisas.
Y ese matiz cambia el relato. Porque el PSOE y el entorno de Zapatero intentan presentar cada novedad judicial como parte de una supuesta ofensiva política. Sin embargo, lo que aparece sobre la mesa es una investigación internacional, con la UDEF trabajando sobre el contenido de un teléfono móvil que puede resultar decisivo.
El móvil que complica a Zapatero
El dispositivo pertenece a Rodolfo Reyes Rojas, empresario venezolano y figura clave en el entramado societario de Plus Ultra. En ese teléfono aparecen conversaciones sobre las gestiones realizadas en torno al rescate de la compañía, aprobado con fondos públicos en plena pandemia y por un importe de 53 millones de euros.
Esos mensajes, según las pesquisas, apuntan a gestiones e influencias en las que aparece el nombre de Zapatero. El expresidente socialista ya no es un actor periférico en el relato del caso: está investigado y tendrá que dar explicaciones ante la Audiencia Nacional por una operación que desde el principio olía a privilegio político.
Plus Ultra fue rescatada pese a las dudas sobre su peso real en el mercado aéreo español, su estructura accionarial y sus conexiones con Venezuela. Aquel rescate fue defendido por el Gobierno de Pedro Sánchez como una operación estratégica. Hoy, años después, la Justicia investiga si detrás hubo algo mucho más turbio.
Calama quiere blindar la prueba
El juez José Luis Calama ha dado un paso clave: ha solicitado a Estados Unidos autorización expresa para poder utilizar el contenido del móvil de Reyes Rojas como prueba en un eventual juicio. No basta con que el material sirva para orientar la investigación; el magistrado quiere que pueda sostenerse jurídicamente en sala.
La cautela de Calama es significativa. Sabe que las defensas intentarán tumbar esa prueba por la vía de los derechos fundamentales, la cadena de custodia o la forma en la que se obtuvo el material. Por eso busca que Washington avale formalmente el uso judicial de esos mensajes.
En otras palabras: el juez no está actuando a ciegas ni con precipitación. Está intentando cerrar las grietas antes de que el caso llegue a una fase decisiva. Y eso demuestra la importancia que concede al contenido del teléfono.
Reyes Rojas, la pieza que desbloquea el caso
La reactivación de la orden internacional contra Rodolfo Reyes Rojas es el elemento que explica el movimiento de Estados Unidos. El empresario y su entorno están bajo la lupa por presuntos delitos vinculados a apropiación indebida, tráfico de influencias, organización criminal y blanqueo de capitales.
La conexión venezolana, el rescate millonario y la aparición de Zapatero en las conversaciones han convertido el caso Plus Ultra en una causa de enorme alcance político. Ya no se trata únicamente de saber por qué una aerolínea de escaso peso recibió decenas de millones de euros públicos. La pregunta ahora es quién movió los hilos, para quién y a cambio de qué.
El silencio incómodo del Gobierno
Mientras el juez intenta blindar la prueba y la investigación avanza, el Gobierno de Pedro Sánchez guarda un silencio calculado. No es un silencio menor. Zapatero no es un expresidente cualquiera para el PSOE: ha sido uno de los grandes valedores políticos de Sánchez, una figura de referencia en la diplomacia paralela con Venezuela y un activo habitual del socialismo cuando Ferraz necesitaba respaldo.
Por eso este caso golpea en una zona especialmente sensible. Si el móvil de Reyes Rojas termina siendo admitido como prueba, el relato defensivo del entorno socialista quedará mucho más debilitado. Ya no podrán limitarse a hablar de casualidades, malentendidos o campañas políticas. Tendrán que responder por hechos, mensajes y gestiones concretas.
La sombra de Plus Ultra se alarga
El rescate de Plus Ultra fue uno de los episodios más controvertidos de la gestión económica del Gobierno durante la pandemia. Ahora amenaza con convertirse en uno de los grandes escándalos judiciales del socialismo reciente.
La clave está en Washington. Si Estados Unidos autoriza el uso pleno del material enviado, el caso puede dar un salto cualitativo. Y Zapatero, que durante años se movió con comodidad en los pasillos del poder y en sus conexiones internacionales, podría verse obligado a explicar ante la Justicia qué papel jugó realmente en una operación que costó 53 millones de euros al bolsillo de los españoles.
La prueba no cayó del cielo. Llegó por una orden internacional. Y puede acabar siendo la pieza que ponga contra las cuerdas al expresidente socialista.