40 años de la matanza de ETA contra la Guardia Civil en Madrid y medio siglo sin rastro de Pertur

El 14 de julio de 1986, ETA asesinó a doce guardias civiles en Madrid. Nueve días después se cumplen 50 años de la desaparición de Pertur, enfrentado al ala más violenta de la banda.

Un agente en el atentado del "comando España" de ETA con un coche bomba en la Plaza de la República Dominicana de Madrid, a 14 de julio de 1986, en Madrid, (España). Europa Press

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Julio reúne dos fechas especialmente oscuras en la historia de ETA. El 14 de julio se cumplen 40 años de la matanza de la plaza de la República Dominicana, uno de los atentados más graves cometidos contra la Guardia Civil. Apenas nueve días después, el 23 de julio, se alcanza el medio siglo desde la desaparición de Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, uno de los principales dirigentes de ETA político-militar.

La mañana del 14 de julio de 1986, un autobús de la Guardia Civil recorría Madrid con alumnos de la Academia de Tráfico que se dirigían a realizar prácticas. Los agentes habían partido del acuartelamiento de Príncipe de Vergara y seguían una ruta habitual que ETA había estudiado previamente.

La banda colocó una furgoneta cargada de explosivos y metralla en la plaza de la República Dominicana. El artefacto fue activado cuando pasó el convoy y alcanzó de lleno al autobús, que quedó destrozado por la explosión.

Doce guardias civiles fueron asesinados y decenas de personas resultaron heridas. El atentado se convirtió en la acción terrorista con mayor número de miembros del Instituto Armado fallecidos en un solo ataque.

Las víctimas fueron Carmelo Bella Álamo, José Calvo Gutiérrez, Miguel Ángel Cornejo Ros, Jesús María Freixes Montes, Jesús Jiménez Jimeno, Andrés José Fernández Pertierra, José Joaquín García Ruiz, Santiago Iglesias Godino, Antonio Lancharro Reyes, Javier Esteban Plaza, Miguel Ángel de la Higuera López y Juan Ignacio Calvo Guerrero.

Muchos de ellos eran jóvenes y todavía completaban su formación para incorporarse a la Agrupación de Tráfico. La detonación provocó una escena de enorme destrucción en una zona transitada de la capital, con el autobús reventado, vehículos dañados y numerosos heridos por la onda expansiva y la metralla.

El atentado fue cometido por el comando Madrid de ETA. Varios de sus integrantes fueron juzgados y condenados por los doce asesinatos, las tentativas de asesinato y los daños causados. Entre los terroristas implicados se encontraban Antonio Troitiño e Iñaki de Juana Chaos.

Desde entonces, la plaza de la República Dominicana quedó vinculada a la memoria de las víctimas del terrorismo. Cada aniversario recupera los nombres de los doce agentes y recuerda uno de los golpes más duros sufridos por la Guardia Civil durante los años de plomo.

El 23 de julio se cumple, además, medio siglo de la desaparición de Eduardo Moreno Bergareche. Pertur era uno de los dirigentes más destacados de ETA político-militar y defendía una estrategia distinta a la de quienes apostaban por mantener la violencia como principal instrumento de la organización.

Tras la muerte de Franco y el inicio de la Transición, sostenía que ETA debía dar mayor protagonismo a la acción política y adaptar su estructura al nuevo escenario. Esta posición lo enfrentó con los llamados bereziak, el sector más radical y partidario de reforzar el aparato armado.

Las tensiones internas fueron aumentando durante los meses anteriores a su desaparición. Pertur llegó a ser retenido por miembros de la propia organización, aunque posteriormente fue liberado. El episodio mostró la gravedad de las divisiones existentes dentro de ETA político-militar.

El 23 de julio de 1976 salió de su domicilio en San Juan de Luz, en el sur de Francia. Las últimas informaciones conocidas lo situaron junto a Francisco Mujika Garmendia, Pakito, y Miguel Ángel Apalategui, Apala, vinculados al sector más duro de la organización.

Desde aquel día no volvió a ser visto. Su cuerpo nunca ha aparecido y ninguna de las investigaciones abiertas ha logrado determinar qué sucedió ni quién estuvo detrás de su desaparición.

Durante décadas se han mantenido dos hipótesis principales. Una sostiene que pudo ser eliminado por integrantes de ETA debido a sus discrepancias con el ala más violenta. 

En mayo de 2008, los padres de Pertur presentaron una querella criminal ante la Audiencia Nacional para reclamar que se investigara de nuevo el caso. Consideraban que la desaparición debía analizarse como un posible delito de terrorismo y defendían que no había prescrito, ya que nunca se encontró el cuerpo ni pudo esclarecerse su paradero.

La querella permitió reabrir las pesquisas y examinar de nuevo las distintas teorías sobre lo ocurrido. La investigación trató de determinar tanto la posible responsabilidad del sector más radical de ETA como una eventual intervención de grupos parapoliciales o de extrema derecha.

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Sin embargo, las diligencias no permitieron obtener pruebas concluyentes. La causa terminó archivada en 2012 sin que pudiera determinarse qué sucedió con Pertur ni dónde se encuentran sus restos.