Transición Ecológica predica renovables, pero calienta su sede con más de 330.000 euros en gasóleo

El BOE desvela que el ministerio que abandera las renovables mantendrá durante otro año la calefacción de su sede con gasóleo C.

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, clausura el foro RAED sobre sostenibilidadDavid Zorrakino - Europa Press

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El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha sacado a licitación el suministro de gasóleo para la calefacción de su sede central en Madrid. El contrato, publicado este miércoles 15 de julio de 2026 en el Boletín Oficial del Estado, tiene un valor estimado de 330.095,09 euros y una duración de doce meses.

El combustible se destinará al edificio situado en la plaza de San Juan de la Cruz, desde donde el departamento dirige buena parte de la política energética y climática del Gobierno. El anuncio oficial concreta que se adquirirá gasóleo de calefacción de clase C y que deberá tener un bajo contenido en azufre.

La contratación resulta especialmente llamativa por proceder del ministerio encargado de promover las energías renovables, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia la descarbonización de los edificios públicos. El propio anuncio del BOE identifica la «protección del medio ambiente» como la principal actividad del órgano contratante.

El precio tendrá un peso del 80% en la adjudicación. El Ministerio también concederá hasta un 15% de la puntuación a las ofertas que presenten un menor contenido de azufre, mientras que el 5% restante dependerá de la reducción del plazo de entrega.

El expediente no detalla cuántos litros se consumirán finalmente. Los 330.095,09 euros corresponden al valor estimado de la contratación, por lo que la huella total dependerá de la cantidad realmente suministrada, del precio del combustible y del rendimiento de las instalaciones.

Menos azufre no elimina el CO₂

El hecho de que el gasóleo tenga un contenido reducido en azufre disminuye principalmente las emisiones de dióxido de azufre, un contaminante vinculado al deterioro de la calidad del aire, los problemas respiratorios y la lluvia ácida.

Sin embargo, esta condición no convierte al gasóleo en una fuente de energía limpia. Su combustión sigue generando dióxido de carbono y puede liberar también óxidos de nitrógeno, partículas y monóxido de carbono.

Las guías oficiales utilizadas para calcular la huella de carbono sitúan las emisiones del gasóleo de calefacción en torno a 2,9 kilogramos de CO₂ equivalente por cada litro consumido. Con esta referencia, una caldera que utilizara 10.000 litros generaría aproximadamente 29 toneladas de CO₂ equivalente.

La cantidad exacta dependerá de la eficiencia del sistema, de su mantenimiento, del aislamiento del inmueble y del número de horas durante las que se mantenga en funcionamiento. El contrato publicado no especifica la antigüedad de las calderas ni el consumo registrado en años anteriores.

Tampoco informa sobre la existencia de un plan para sustituirlas o sobre las razones técnicas que impiden adoptar una solución distinta. Por tanto, no es posible determinar si la compra responde a una necesidad provisional o si el edificio continuará utilizando este combustible durante más ejercicios.

Alternativas con una huella menor

Una de las opciones con menor impacto directo dentro del edificio sería la instalación de bombas de calor eléctricas. Estos equipos no queman combustible en la propia sede y pueden generar varias unidades de calor por cada unidad de electricidad que consumen.

Su huella climática depende del origen de la electricidad, pero se reduce de manera considerable cuando esta procede de fuentes renovables. Además, pueden combinarse con placas fotovoltaicas, geotermia, energía solar térmica o redes urbanas de calefacción.

El gas natural también suele emitir menos dióxido de carbono que el gasóleo para producir una cantidad similar de calor y apenas genera dióxido de azufre. 

La biomasa constituye otra alternativa, aunque su combustión puede liberar partículas y otros contaminantes si los equipos no disponen de sistemas adecuados de filtrado. La elección más eficiente requeriría una auditoría energética que analizara el tamaño del inmueble, su demanda térmica, el aislamiento y el coste de renovar las instalaciones.

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Mientras el Gobierno impulsa la electrificación y el abandono progresivo de los combustibles fósiles, la sede de Transición Ecológica seguirá dependiendo durante al menos otro año del gasóleo para mantener su sistema de calefacción.