Ábalos libra desde prisión su última batalla por el disco duro que Koldo guardaba en su dormitorio
El dispositivo fue intervenido como una pertenencia del exasesor, pero meses después las defensas comunicaron que su verdadero propietario era el exministro
El exministro de Transportes José Luis Ábalos declarando
Durante meses, el disco duro figuró en la causa como una de las numerosas evidencias digitales incautadas a Koldo García. La Guardia Civil lo había localizado en febrero de 2024 dentro del dormitorio principal de su vivienda de Polop de la Marina, en Alicante. Nada indicaba entonces que aquel dispositivo de tres terabytes perteneciera a José Luis Ábalos.
La versión sobre su propiedad cambió mucho después. Primero fue la defensa de Koldo la que comunicó al juzgado que el aparato no era de su cliente. Posteriormente, el propio Ábalos lo reconoció como suyo y comenzó una batalla judicial para recuperarlo que continúa ahora desde prisión.
El exministro ha solicitado la devolución del soporte original, pero el Tribunal Central de Instancia número 2 ha rechazado por el momento entregárselo. En un auto del pasado 23 de julio, el tribunal establece que Ábalos podrá recibir una copia completa del clonado realizado por los investigadores, pero la Justicia conservará físicamente el aparato.
La diferencia no es menor. Una copia forense permite acceder a todos los archivos y comprobar mediante códigos de integridad que su contenido coincide con el existente en el momento de la incautación. La defensa considera, por ello, que mantener retenido el disco original ya no resulta necesario. El tribunal no comparte todavía esa conclusión.
Ábalos ha reclamado también recuperar el control de una cuenta de correo electrónico intervenida durante la investigación. Antes de resolver esa petición, el juez ha solicitado información a los investigadores para comprobar si los trabajos policiales sobre la cuenta han terminado.
De prueba de Koldo a propiedad de Ábalos
El disco, de la marca Seagate, consta en el procedimiento como evidencia A1.1-EV-21. Fue intervenido junto a decenas de teléfonos móviles, memorias USB, ordenadores, tabletas y otros dispositivos encontrados durante el registro.
Su ubicación resultó determinante para atribuírselo inicialmente a Koldo. Estaba guardado en un cajón de su habitación y no llevaba ninguna etiqueta ni advertencia que señalara a un propietario distinto. Tampoco consta que durante el registro se comunicara a los agentes que pertenecía al entonces ministro.
Cuando la defensa de Koldo trató después de desvincularlo del dispositivo, la Fiscalía se opuso a que quedara excluido de la causa. El hecho de que pudiera ser propiedad de Ábalos no invalidaba su incautación: había aparecido dentro del domicilio registrado y la entrada había sido autorizada judicialmente.
El cambio de versión dejó una pregunta diferente a la planteada inicialmente por la investigación: no tanto qué hacía la Guardia Civil con un disco de Ábalos, sino por qué Koldo conservaba en su dormitorio un soporte digital de gran capacidad perteneciente a su antiguo jefe.
La relación entre ambos explica que el exasesor pudiera custodiar documentación del exministro, pero no se ha ofrecido públicamente una explicación detallada sobre cuándo se lo entregó, para qué debía conservarlo o durante cuánto tiempo permaneció en su casa.
Documentos sobre Perú
La información conocida sobre el contenido no permite afirmar que el disco esconda una revelación definitiva. Entre los archivos considerados de interés aparece documentación relacionada con un inmueble de Chimbote, en Perú, vinculado a la fundación Fiadelso, de la que Ábalos fue patrono.
También constaría un poder notarial otorgado por el exministro en Madrid el 28 de mayo de 2019 a favor de una mujer residente en Perú, además de escrituras y documentos relacionados con el edificio.
La investigación patrimonial de la UCO ya había alcanzado los antiguos vínculos de Ábalos con Perú y Colombia. El exministro recurrió esas pesquisas y acusó a los agentes de extralimitarse al examinar operaciones antiguas y aspectos que consideraba ajenos a los hechos investigados. Sobre el inmueble peruano sostuvo que pertenecía a una fundación de la que llevaba años desvinculado.
La existencia de esos documentos podría justificar un interés personal, patrimonial o defensivo por acceder a los archivos. No prueba, sin embargo, que esa sea la razón por la que Ábalos pretende recuperar el aparato físico completo.
El exministro cumple una condena de 24 años y tres meses de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias en la pieza de las mascarillas. El Tribunal Supremo condenó también a Koldo García a 19 años y ocho meses, tras considerar probado que ambos formaron con Víctor de Aldama una estructura destinada a beneficiarse de la posición política de Ábalos.
Mientras su defensa puede solicitar una copia íntegra de los archivos, el soporte original seguirá bajo control judicial. El disco entró en el sumario como una evidencia encontrada en la habitación de Koldo y ha terminado convertido en una propiedad que Ábalos reclama desde la cárcel.