La OCU avisa del peligro que flota en playas y piscinas

Un simple descuido, una ráfaga de viento o unos segundos sin vigilancia pueden convertir una jornada de baño en una tragedia.

Playa de Pedregalejo, en Málaga capital.Turismo Costa del Sol

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Los flotadores con forma de unicornio, las grandes figuras de animales y las colchonetas hinchables se han convertido en una imagen habitual de playas y piscinas. Sin embargo, esa apariencia divertida puede generar una peligrosa sensación de seguridad. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia coincidiendo con uno de los momentos más delicados del verano: la mayoría de estos productos no son salvavidas, sino juguetes acuáticos.

La organización pide extremar las precauciones, especialmente cuando los utilizan menores. Las figuras hinchables, las pequeñas barcas, muchas colchonetas y buena parte de los flotadores no están obligados a cumplir las mismas exigencias de flotabilidad que un elemento de seguridad homologado. Por eso, no deben emplearse como sustitutos de un chaleco salvavidas ni de la vigilancia permanente de un adulto.

La advertencia llega en un año especialmente grave. El Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo contabilizó 217 muertes por ahogamiento no intencional entre enero y junio de 2026. Solo durante junio fallecieron 92 personas, el peor dato registrado para ese mes desde que comenzó a elaborarse la estadística en 2015.

El viento puede alejarlos de la orilla en pocos minutos

El principal peligro de estos objetos aparece cuando se utilizan fuera de una piscina. En el mar, pero también en ríos, embalses y pantanos, una corriente o una ráfaga de viento puede desplazar rápidamente el hinchable y alejar al bañista de una zona segura.

El riesgo no afecta únicamente a los niños. La OCU también alerta de los adultos que se relajan o se quedan dormidos sobre una colchoneta sin advertir que se están separando de la costa. Cuando intentan regresar, la distancia, el oleaje y el cansancio pueden convertir una situación aparentemente inofensiva en una emergencia.

En el caso de los menores, la recomendación es todavía más estricta: los juguetes acuáticos deben utilizarse únicamente en zonas poco profundas, donde el niño pueda apoyar los pies, y siempre bajo una supervisión cercana y constante. Un adulto debe permanecer suficientemente próximo como para intervenir de inmediato, sin confiar esa función al hinchable.

La OCU también advierte del peligro de lanzarse sobre una colchoneta o una figura inflable dentro de una piscina. El rebote puede proyectar al bañista contra el bordillo, el fondo u otra persona y provocar golpes o lesiones.

Manguitos y chalecos tampoco sustituyen la vigilancia

La organización diferencia los juguetes acuáticos de las ayudas a la flotación, como los manguitos, las burbujas o determinados chalecos infantiles. Estos productos pueden facilitar que un niño se mantenga a flote mientras aprende a nadar, pero tampoco garantizan por sí solos su seguridad.

Entre las distintas opciones, el chaleco ofrece generalmente un mejor ajuste y deja libres los brazos, aunque debe elegirse conforme al peso y la talla del menor y colocarse correctamente. Los manguitos pueden pincharse o deslizarse si quedan mal ajustados, mientras que algunas burbujas permiten que el niño se gire y quede boca abajo.

La OCU recuerda además que los pediatras desaconsejan los flotadores de cuello para bebés. Ninguno de estos accesorios debe permitir que los padres se alejen, consulten el teléfono o pierdan de vista al menor, ya que un accidente en el agua puede producirse en apenas unos segundos.

Para reducir los riesgos, la organización aconseja elegir playas vigiladas, respetar siempre el color de las banderas y utilizar chalecos salvavidas homologados al navegar o practicar deportes náuticos. También recomienda evitar carreras junto a las piscinas y no saltar en zonas de agua turbia o de profundidad desconocida.

Ante una corriente marina, la recomendación general es no luchar directamente contra ella, conservar las fuerzas y desplazarse en paralelo a la costa hasta salir de la zona de arrastre. Si comienza una tormenta con aparato eléctrico, hay que abandonar inmediatamente tanto el mar como la piscina.

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En caso de accidente, la OCU recuerda que debe llamarse al 112 y evitar lanzarse al agua sin preparación, especialmente en el mar. Intentar un rescate sobreestimando las propias fuerzas puede acabar generando una segunda víctima.