Sánchez se queda solo: 22 líderes de la UE desmontan su relato sobre la crisis de Ceuta en una durísima carta
Alemania, Italia, Suecia, Polonia, Países Bajos y otros diecisiete países firman un documento dirigido a Bruselas en el que vinculan la regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno con el efecto llamada, reclaman reforzar las fronteras exteriores y advierten de que están dispuestos a restablecer controles temporales dentro del espacio Schengen si la situación lo exige
Decenas de personas siguen intentando cruzar la frontera de Ceuta
Pedro Sánchez ya no tiene enfrente únicamente a Giorgia Meloni o a Friedrich Merz. La respuesta a la carta en la que acusó a varios socios europeos de actuar por "prejuicios, bulos e ignorancia" ha llegado de forma coordinada desde buena parte de la Unión Europea. Un total de 22 jefes de Gobierno y de Estado han firmado un documento conjunto dirigido a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y a la presidencia irlandesa del Consejo de la UE para expresar su "seria preocupación" por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta y reclamar un endurecimiento de la política común de inmigración.
La carta convierte en posición compartida lo que hasta ahora eran críticas individuales. Los firmantes sostienen que la Unión Europea tiene la obligación de combatir la inmigración irregular reforzando las fronteras exteriores y eliminando cualquier política que pueda actuar como "efecto llamada". En ese punto citan expresamente las regularizaciones masivas de inmigrantes en situación irregular, una referencia directa al proceso impulsado por el Gobierno español que puede transmitir el mensaje de que una entrada ilegal termina convirtiéndose en una estancia legal.
La regularización española, en el centro del choque
El documento sostiene que Europa no puede permitir "cruces masivos descontrolados", ni la utilización de la inmigración como herramienta de presión política, ni que se consolide la percepción de que entrar ilegalmente en territorio comunitario acaba teniendo premio. Los líderes reclaman una respuesta coordinada para reforzar las fronteras exteriores y anuncian que están dispuestos a restablecer controles temporales dentro del espacio Schengen si las circunstancias lo requieren.
Entre los firmantes figuran los máximos responsables de Alemania, Italia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia. Roma y Copenhague lideraron la elaboración del documento, mientras que la presidencia irlandesa del Consejo de la UE ya ha convocado para el próximo martes una reunión extraordinaria de ministros del Interior para analizar la crisis.
La posición de estos 22 gobiernos llega apenas unas horas después de que Sánchez enviara su propia carta a Bruselas denunciando que algunos socios estaban actuando movidos por "prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos". El presidente defendía además que España había recuperado el control de la frontera en menos de 48 horas y rechazaba que la regularización extraordinaria hubiera influido en la avalancha migratoria registrada en Ceuta.
Las explicaciones de Moncloa no han convencido a los firmantes del documento. Aunque el Gobierno insiste en que ninguno de los inmigrantes que cruzaron a Ceuta podría acogerse al proceso de regularización porque no cumple los requisitos legales, la carta mantiene que las políticas de ese tipo generan un efecto llamada que debe ser abordado de manera conjunta por todos los Estados miembros.
El nuevo documento eleva la presión política sobre el Ejecutivo español y amplía el aislamiento que ya había comenzado con las iniciativas impulsadas por Italia y el refuerzo de los controles fronterizos anunciado por Francia. Lo que comenzó como una sucesión de reproches nacionales se ha transformado en una respuesta coordinada de 22 gobiernos europeos que cuestionan la estrategia migratoria defendida por Pedro Sánchez y reclaman un giro en la política comunitaria para proteger las fronteras exteriores de la Unión.