Europa examina la gestión de Sánchez en Ceuta entre reproches y acusaciones de efecto llamada

Los ministros de Interior de la UE analizan este martes la respuesta comunitaria mientras Von der Leyen elogia la gestión española e Italia mantiene su amenaza de excluir temporalmente al país del espacio de libre circulación

Bandera de la Unión Europea junto a varias banderas de los países pertenecientes, durante la reunión informal ministerial de Igualdad, en el marco de la Presidencia Española de la Unión Europea.CYS

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Los ministros de Interior de la Unión Europea se reúnen este martes por videoconferencia para analizar la crisis migratoria registrada en Ceuta y tratar de coordinar una respuesta común ante una emergencia que ha abierto una profunda división entre los Estados miembros.

El encuentro comenzará a las 10.00 horas y contará también con representantes de los países asociados al espacio Schengen, el Servicio Europeo de Acción Exterior, Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea. Fernando Grande-Marlaska participará desde la sede del Ministerio del Interior y comparecerá ante los medios una vez finalizada la reunión.

La convocatoria llega después de que Pedro Sánchez reclamara una reunión extraordinaria de los responsables europeos de Interior. De forma paralela, los líderes de otros 22 países dirigieron una carta a las instituciones comunitarias para exigir una actuación más contundente contra la inmigración irregular y revisar aquellas políticas nacionales que puedan ejercer como efecto llamada.

El Gobierno español ha expresado su malestar por la reacción de varios socios europeos. Países como Italia, Suecia o Dinamarca llegaron a plantear la suspensión temporal de España del espacio Schengen o la recuperación de controles en sus fronteras interiores.

Sánchez ha calificado estas respuestas de “asimétricas” y considera que están alimentadas por prejuicios, informaciones falsas e intereses políticos. El Ejecutivo sostiene además que las medidas planteadas vulnerarían los principios de solidaridad y cooperación que rigen la Unión Europea.

La posición de los 22 países firmantes de la carta, sin embargo, apunta directamente a la política migratoria española. Estos gobiernos consideran que la regularización extraordinaria de un elevado número de extranjeros y la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente pudieron actuar como factores de atracción.

Los firmantes reclaman reforzar las fronteras exteriores, combatir la inmigración ilegal con mayor firmeza y revisar todas aquellas decisiones que puedan incentivar nuevas llegadas. Al mismo tiempo, muestran su disposición a ayudar a España a recuperar el control efectivo de la frontera de Ceuta.

La reunión también estará marcada por el respaldo expresado por Ursula von der Leyen al Gobierno español. La presidenta de la Comisión Europea felicitó al Ejecutivo por la rapidez con la que gestionó los retornos de las personas que habían entrado irregularmente desde Marruecos.

Von der Leyen defendió, no obstante, que la crisis demuestra la necesidad de reforzar la vigilancia de las fronteras exteriores de la Unión y recurrir a barreras físicas en aquellos puntos en los que resulte necesario.

Los embajadores de los Veintisiete ya analizaron la situación durante una reunión celebrada en Bruselas y concluyeron que la emergencia había quedado rápidamente bajo control. Según la información trasladada por las autoridades españolas y las agencias comunitarias, la mayoría de los migrantes habrían sido retornados y no se habrían registrado movimientos significativos hacia la Península o hacia otros países europeos.

Pese a esa valoración, Italia mantiene su enfrentamiento con España. El ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, ha defendido que una eventual exclusión temporal de España de Schengen se ajustaría a los tratados europeos. Roma sostiene que todavía permanecen en Ceuta miles de migrantes cuya expulsión no resulta posible.

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, respondió acusando a varios gobiernos europeos de actuar de manera coordinada para amplificar informaciones falsas sobre la crisis. Durante una entrevista en TVE, denunció la existencia de una “internacional reaccionaria” que, a su juicio, trató de convertir la emergencia de Ceuta en una ofensiva política contra España.

Albares también cargó contra la gestión migratoria italiana y recordó que Italia es uno de los países europeos que soporta un mayor número de entradas irregulares. El ministro reprochó a Roma que critique la respuesta española mientras continúa sin resolver la presión migratoria en lugares como Lampedusa.

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España llegará así a la reunión reclamando solidaridad europea y defendiendo que Ceuta y Melilla son ciudades españolas y comunitarias. Frente a esta posición, una parte significativa de los socios exigirá explicaciones sobre las decisiones migratorias del Gobierno y garantías de que la frontera exterior de la Unión permanecerá bajo control.