La denuncia de los militares por la crisis migratoria en Ceuta: jornadas de 16 horas, poca comida y dudas legales

La Unión de Militares de Tropa exige explicaciones al Ministerio de Defensa por las condiciones en las que cientos de efectivos participan en el operativo desplegado en Ceuta y Melilla. La asociación denuncia largas jornadas de trabajo, una alimentación que considera insuficiente y reclama garantías jurídicas para los soldados destinados en primera línea.

Militares e inmigrante en Ceuta.Europa Press

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La crisis migratoria que afecta a Ceuta y Melilla continúa dejando consecuencias que van más allá del control de las fronteras. Ahora, el foco se dirige hacia los propios militares desplegados para reforzar la seguridad en ambas ciudades autónomas. La Unión de Militares de Tropa (UMT) ha trasladado al Ministerio de Defensa una batería de preguntas en las que solicita aclaraciones sobre las condiciones laborales, logísticas y jurídicas en las que cientos de efectivos están desarrollando esta misión.

Según denuncia la asociación profesional, numerosos militares acumulan varios días realizando jornadas de entre 14 y 16 horas, con escasos periodos de descanso y una alimentación que consideran insuficiente para soportar el elevado desgaste físico y psicológico que exige el operativo. Además, la UMT reclama conocer cómo se compensarán las horas extraordinarias realizadas y de qué manera se garantizará el derecho al descanso previsto en la normativa militar.

El despliegue extraordinario fue activado tras el aumento de llegadas de inmigrantes irregulares a Ceuta y Melilla, obligando al Ministerio de Defensa a movilizar a centenares de militares para colaborar en labores de apoyo y vigilancia. Desde entonces, según la asociación, la carga de trabajo se ha incrementado de forma notable.

Los testimonios recopilados por la UMT describen turnos especialmente prolongados y tiempos de recuperación mínimos. La organización asegura que algunos efectivos apenas disponen de dos horas entre un servicio y el siguiente antes de reincorporarse al operativo, una situación que considera incompatible con el rendimiento que exige una misión de estas características.

Aunque la asociación destaca la profesionalidad con la que los militares están afrontando esta situación excepcional, advierte de que mantener este ritmo durante varios días puede afectar tanto a la seguridad de los propios soldados como a la eficacia del dispositivo.

Otro de los asuntos que preocupa a la UMT es la manutención que reciben los efectivos durante el despliegue. La asociación asegura que diversas informaciones apuntan a que parte del personal recibe únicamente una bolsa con un bocadillo, una pieza de fruta o un yogur, un paquete de galletas y agua para cubrir toda la jornada.

Por ello, ha solicitado al Ministerio de Defensa que aclare cuál es el sistema de alimentación implantado, si los militares disponen de comida caliente o únicamente de raciones frías y si la manutención se facilita en los acuartelamientos o directamente en la zona donde prestan servicio.

La organización considera que garantizar una alimentación adecuada y periodos suficientes de descanso no solo afecta al bienestar del personal, sino que resulta imprescindible para mantener la capacidad operativa de unas unidades sometidas a una elevada presión.

La UMT también muestra su preocupación por la seguridad jurídica de los militares desplegados. Aunque asegura que no tiene constancia de denuncias o querellas contra efectivos por su actuación en Ceuta y Melilla, considera necesario que el Ministerio de Defensa aclare el marco legal que protege a quienes cumplen las órdenes recibidas.

En este sentido, el presidente de la asociación, Francisco José Durán Baños, sostiene que debe diferenciarse la responsabilidad de quien dicta las órdenes de la de quienes las ejecutan sobre el terreno, reclamando que los militares dispongan de garantías jurídicas suficientes ante cualquier eventual procedimiento relacionado con la misión.

Además, la asociación denuncia un problema estructural que, a su juicio, se arrastra desde hace años: la falta de personal en numerosas unidades de las Fuerzas Armadas. Según explica, esta situación dificulta que los efectivos puedan disfrutar posteriormente de los descansos que les corresponden tras varios días de servicio continuado y limita también la posibilidad de cubrir relevos.

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Por último, la UMT reitera su apoyo a todos los militares destinados en Ceuta y Melilla y anuncia que continuará reclamando al Ministerio de Defensa medidas que mejoren sus condiciones laborales, refuercen su protección jurídica y reconozcan el esfuerzo realizado en uno de los mayores despliegues activados durante la actual crisis migratoria.