Sánchez tapa el agujero de las pensiones con fondos destinados a Vivienda e Industria

El Ejecutivo desvió 8.391 millones del mecanismo comunitario destinados a transformación económica y utilizó hasta partidas reservadas a alquiler social, rehabilitación, economía circular y actuaciones ferroviarias para cuadrar las cuentas del sistema público

Pedro Sánchez: todo para las pensiones, nada para lo demás

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Mariola López

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Pedro Sánchez encontró en los fondos europeos una hucha de emergencia para sostener la Seguridad Social. Un análisis publicado este lunes por El Independiente revela que el Gobierno empleó 8.391 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia para cubrir prácticamente todo el dinero adicional que necesitó el sistema durante 2025. El truco contable permitió pagar hoy con los recursos destinados a transformar el mañana.

Los Presupuestos de 2023, prorrogados por segundo ejercicio consecutivo ante la incapacidad del Ejecutivo para aprobar unas nuevas cuentas, contemplaban 34.700 millones en transferencias a la Seguridad Social. La cifra terminó elevándose hasta los 43.100 millones. Hicieron falta otros 8.414 millones y el 99,7% salió del gran paquete europeo concebido para modernizar la economía española.

De construir viviendas a pagar complementos

El desglose permite comprobar de dónde salió la respiración asistida. Los complementos de las pensiones mínimas necesitaron 1.471 millones adicionales. De ellos, 1.328 millones procedían de proyectos estratégicos para la transición industrial y otros 143 millones estaban reservados a programas de rehabilitación.

El Ingreso Mínimo Vital recibió 1.859 millones extra. Hacienda volvió a meter la cuchara en las partidas europeas: 928 millones llegaron de proyectos industriales, 558 de programas de rehabilitación y otros 93 del PERTE de Economía Circular.

La operación más difícil de explicar afecta a la vivienda. El Gobierno retiró los 500 millones destinados a construir inmuebles de alquiler social y los utilizó para financiar el complemento de las pensiones contributivas creado para reducir la brecha de género. A ellos añadió 201 millones inicialmente vinculados a Adif y otros 179 procedentes, nuevamente, de rehabilitación.

Sánchez puede así presumir de proteger a pensionistas y facilitar el acceso a una casa. Eso sí, pagando lo primero con el dinero reservado para lo segundo.

Un mecanismo bajo la lupa

No es la primera vez. El Tribunal de Cuentas ya advirtió de que durante 2024 el Ejecutivo había empleado 2.389 millones del mecanismo europeo para financiar pensiones de clases pasivas y complementos mínimos. El órgano fiscalizador reclamó una justificación jurídica más sólida para sacar recursos del denominado “servicio 50”, reservado al plan de recuperación, y destinarlos a gasto corriente.

La controversia provocó incluso que la Comisión Europea anunciara una revisión. Lejos de frenar, el Gobierno multiplicó la jugada durante el ejercicio siguiente: de 2.389 a 8.391 millones.

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Las pensiones se pagaron y la fotografía quedó aseada. La factura la asumieron la industria, la rehabilitación, el ferrocarril, la economía circular y hasta las viviendas sociales que todavía esperan ser construidas. Una política económica muy sanchista: blindar el presente hipotecando las partidas que debían preparar el futuro.