La Policía detecta en el asalto a Ceuta a presuntos agentes marroquíes de paisano que dirigían a los inmigrantes
El informe remitido a la Audiencia Nacional señala comportamientos de liderazgo y coordinación entre varios hombres vestidos de civil y apunta a una operación con una planificación y capacidad de movilización muy superiores a las registradas en anteriores entradas en Ceuta.
Presuntos agentes marroquíes no uniformados.
El asalto a Ceuta del pasado 30 y 31 de julio adquiere una nueva dimensión en el informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y remitido a la juez de la Audiencia Nacional María Tardón. El documento analiza decenas de imágenes y vídeos y pone el foco en un grupo de hombres que, pese a no vestir uniforme, presentan, según los investigadores, características y comportamientos que los diferenciarían claramente de la mayoría de personas que participaron en la entrada.
El informe incorpora hasta 21 fotografías de lo que los agentes españoles identifican como presuntos miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes vestidos de paisano. Estas imágenes aparecen contrastadas con otras 11 fotografías en las que sí se observa a agentes marroquíes uniformados durante el dispositivo desplegado en la frontera.
Los investigadores describen a estos individuos como varones de aproximadamente entre 30 y 50 años, de complexión fuerte o atlética y con el pelo corto. Pero, más allá de sus características físicas, el informe presta especial atención a su indumentaria.
Según la Policía, suelen aparecer con camisetas o polos de colores neutros, sin estampados llamativos, pantalones largos, gorras y calzado deportivo cerrado. Algunos llevarían mochilas, riñoneras o pequeños bolsos. En determinados casos, además, se habrían detectado gorras con logotipos relacionados con cuerpos policiales.
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Los agentes consideran relevante esta vestimenta porque, a su juicio, no coincide con la utilizada mayoritariamente por las personas que intentaban entrar en Ceuta, muchas de las cuales llevaban ropa y calzado más propios de quienes afrontaban el trayecto a pie.
Pero es sobre todo su comportamiento lo que despierta las sospechas recogidas en el documento.
El análisis de los vídeos lleva a los investigadores a destacar una serie de conductas que consideran poco habituales entre los participantes de una entrada masiva. Algunos de estos hombres caminarían incluso en dirección contraria al grueso de la multitud, se apartarían de las zonas de paso y observarían lo que sucedía a su alrededor.
Otros aparecerían, según el informe, animando a los grupos a continuar avanzando, ayudando a determinadas personas a superar obstáculos, grabando el desarrollo de la movilización o manteniendo conversaciones continuas por teléfono móvil.
La Policía interpreta este conjunto de comportamientos como indicios de que determinados individuos podrían estar desempeñando funciones de coordinación, seguimiento o dirección.
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El informe llega incluso más lejos al señalar que en algunos casos se habría observado a personas sin uniforme dando instrucciones a agentes marroquíes desplegados en la zona. Para los investigadores, las imágenes mostrarían actitudes de control y liderazgo sobre la situación.
El CENIF considera que la magnitud de lo ocurrido tampoco puede desligarse de una posible preparación previa. Para sostener esta conclusión, los agentes comparan la entrada de julio de 2026 con otros episodios registrados en Ceuta en años anteriores. El documento recuerda que en 2021 accedieron alrededor de 2.000 personas y que en 2024 la cifra rondó las 500. En esta ocasión, sin embargo, la movilización habría alcanzado decenas de miles de personas.
El informe estima que entre 75.000 y 85.000 personas lograron acceder a Ceuta durante los días 30 y 31 de julio, una dimensión que, según los investigadores, habría requerido una capacidad de organización muy superior a la observada anteriormente.
La Policía sostiene que tanto la movilización de personas como la gestión del tráfico y del transporte hasta la frontera apuntan a una estructura con capacidad para coordinar numerosos elementos de manera simultánea.
Imagen de los inmigrantes que han intentado este sábado cruzar la frontera de Marruecos con Ceuta.
Otro de los elementos que analiza el informe es la actividad previa en redes sociales.
Los investigadores describen un proceso de difusión de los llamamientos que habría experimentado un crecimiento especialmente intenso durante los días inmediatamente anteriores al 30 de julio. A su juicio, habría existido una fase inicial de aumento del interés digital seguida de una explosión de difusión justo antes de la movilización.
La hipótesis que maneja la Policía es que esta capacidad para convertir una convocatoria en un fenómeno masivo habría requerido una notable influencia sobre redes sociales y sobre personas capaces de facilitar la organización sobre el terreno.
El informe habla así de una coordinación de actores con distintos niveles de responsabilidad y considera que el grado de especialización observado estaría muy por encima de las capacidades habituales de las estructuras criminales dedicadas al tráfico de inmigrantes que operan en Marruecos.
Una segunda convocatoria bajo sospecha
El documento también analiza una segunda convocatoria, fechada el 15 de agosto, y plantea una interpretación especialmente llamativa sobre su finalidad.
La frontera entre Ceuta y Marruecos.
Según los investigadores, esta nueva movilización podría haber sido planteada de forma deliberada para resultar más visible y facilitar una determinada lectura de la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
La Policía considera que esa segunda convocatoria podría haber funcionado como una especie de ejercicio de control destinado a “blanquear” la gestión realizada durante la primera movilización, especialmente en relación con la respuesta de las autoridades marroquíes.
En definitiva, el informe presentado ante la Audiencia Nacional no se limita a analizar el volumen de personas que participaron en el asalto. Los investigadores ponen el foco en una posible estructura de coordinación, en el comportamiento de determinados hombres vestidos de paisano, en la utilización de las redes sociales y en una capacidad logística que, según sus conclusiones, habría permitido organizar una movilización de una dimensión extraordinaria.
Las imágenes y vídeos incorporados al expediente constituyen, en este contexto, una de las principales bases sobre las que la Policía sustenta sus sospechas sobre la existencia de una organización y una planificación previa detrás de los acontecimientos.