El 'número dos' del Delegado del Gobierno en Ceuta se ratifica ante Tardón y complica más la vida a Sánchez y a su exjefe
Gonzalo Sanz ha mantenido ante la jueza que trasladó a Miguel Ángel Pérez Triano la información recibida del CNI antes de la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio. Es la misma versión que defendió antes de dimitir y que contradice directamente la ofrecida por su entonces superior y también por el Gobierno central de que "nadie avisó".
La investigación judicial sobre lo ocurrido en Ceuta sigue sumando declaraciones y no son precisamente buenas para el Gobierno de Pedro Sánchez. La última vuelve a poner el foco sobre qué sabía la Delegación del Gobierno antes de la entrada masiva de inmigrantes de finales de julio. Gonzalo Sanz, exjefe de Gabinete del dimitido Miguel Ángel Pérez Triano, ha ratificado ante la juez María Tardón que sí trasladó a su entonces superior la preocupación que le había comunicado el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ante la posibilidad de una entrada masiva en la ciudad autónoma. Sanz ha comparecido como testigo y, por tanto, con obligación de decir verdad.
Su versión resulta especialmente relevante porque contradice la que sostuvo públicamente Pérez Triano. Los documentos desclasificados por el Gobierno revelaron que el 29 de julio, un día antes de que comenzara la entrada masiva, un agente del CNI comunicó por WhatsApp a Sanz que existía un llamamiento en redes sociales para acceder a Ceuta "por valla y mar" coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. También le trasladó la existencia de dos grupos que sumaban alrededor de 180.000 seguidores y ambos mantuvieron posteriormente una llamada de unos once minutos.
Cuando aquellas comunicaciones salieron a la luz, Pérez Triano negó haber conocido antes del 30 de julio los mensajes y la llamada que el CNI mantuvo con su jefe de Gabinete y, además, trató de rebajar su alcance asegurando que aquel WhatsApp no constituía una alerta formal. Sanz sostuvo exactamente lo contrario y presentó su dimisión el 11 de septiembre alegando la "evidente incompatibilidad" entre ambas versiones: dejó por escrito que la información recibida del CNI "fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día".
Días después, ya al anunciar su marcha, Pérez Triano cambió de guión y defendió que la Delegación venía advirtiendo con anterioridad de la presión migratoria, había solicitado refuerzos y había remitido informes al Gobierno. Eso sí, no consta que haya reconocido haber recibido de Sanz el citado aviso concreto del CNI que ahora vuelve a estar en el centro de la investigación judicial.
Ahora, Sanz ha llevado esa misma versión ante la Audiencia Nacional y se ha ratificado ante Tardón: según su declaración, Pérez Triano sí fue informado de la preocupación trasladada por el CNI antes de que se produjeran los acontecimientos del 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos. La investigación deberá determinar el alcance que tuvieron aquellos avisos y las actuaciones posteriores, pero la declaración consolida en sede judicial la contradicción que ya había estallado dentro de la propia Delegación: el entonces delegado dijo que no conocía la alerta; quien era su jefe de Gabinete mantiene que sí se la trasladó.
Con todo y con ello la declaración de Sanz resulta especialmente incómoda tanto para el propio Pérez Triano como para Pedro Sánchez y el Gobierno, que han defendido que nadie podía anticipar lo ocurrido y que el CNI no emitió una alerta formal sobre la entrada masiva. El propio presidente aseguró que la información disponible no permitía prever la "escala, naturaleza o probabilidad" de la crisis. Sin embargo, el exjefe de Gabinete sostiene ahora ante la jueza que sí trasladó a su superior la preocupación del CNI.