Un exdiputado de Ciudadanos que asegura llevar 25 años en Correos alerta sobre las "grietas" del voto postal
Ilde Ruiz Padilla sostiene que el riesgo no estaría en cambiar una papeleta ya emitida, sino en un eventual uso irregular del censo y del circuito postal.
Un ticket de turno de voto por correo en la oficina de Correos
lde Ruiz Padilla, exdiputado provincial de Ciudadanos en Jaén y que asegura llevar 25 años trabajando en Correos y gestionando voto postal, ha publicado en X un extenso hilo en el que expone cuáles considera que son las principales vulnerabilidades del sistema.
Su primera afirmación va precisamente en sentido contrario a quienes creen que el peligro está en que alguien cambie una papeleta una vez depositada. Ruiz Padilla sostiene que esa posibilidad es "prácticamente nula" y asegura que quien vote por correo puede estar tranquilo respecto a una eventual sustitución física de su voto.
A partir de ahí, sin embargo, plantea otra cuestión distinta. Según explica, el riesgo estaría, en su opinión, en lo que denomina "grietas del sistema de control del censo" y en el eventual uso político de organismos y empresas implicados en el proceso electoral.
Ruiz Padilla asegura que el Gobierno dispone de información precisa sobre el censo electoral, las circunscripciones, las mesas y los niveles de participación. Sobre esa base construye su hipótesis: si se conociera quién se abstiene de manera habitual, podrían identificarse personas que históricamente no acuden a votar.
Ese sería, según su relato, el punto de partida de una hipotética manipulación. El exdiputado sostiene que, una vez localizados esos abstencionistas recurrentes, se podrían generar votos por correo a su nombre.
Su planteamiento no pasa por introducir miles de papeletas en una misma mesa, sino por repartir pequeñas cantidades de votos entre numerosos colegios electorales. "No se trata de inundar las mesas", viene a explicar, sino de realizar alteraciones pequeñas que, según su teoría, podrían pasar inadvertidas dentro del volumen total de sufragios.
También argumenta que elegir a personas que nunca o casi nunca acuden a votar reduciría el riesgo de que el supuesto fraude quedara al descubierto. En el caso de que una de esas personas apareciera finalmente en su colegio electoral, añade, podría terminar tratándose como una incidencia aislada.
Para ilustrar su teoría utiliza el caso de Jaén. Ruiz Padilla cifra en 869 las mesas electorales de la provincia y sitúa el censo en torno a 504.000 electores. Partiendo de una abstención media del 27%, calcula que habría aproximadamente 144.000 personas que no acudirían a votar.
A partir de ahí plantea el ejemplo de introducir diez votos por correo en cada mesa. Su cálculo arrojaría un total de 8.690 votos, una cifra que, según sostiene, podría llegar a resultar decisiva en circunscripciones donde el último escaño se resuelva por márgenes muy ajustados.
El exdiputado recurre después a distintos ejemplos de anteriores elecciones para respaldar su argumento sobre la importancia de unos pocos votos. Cita Jaén, Girona, Cantabria, Madrid, Albacete y Tarragona como provincias donde, según sus datos, la diferencia entre formaciones por el último escaño fue reducida.
En ese punto hace una precisión expresa, pregunta si todo ello significa que unas elecciones estén amañadas y responde de forma tajante: "No. No hay pruebas".
En otra de sus publicaciones afirma además que "sí" se podrían amañar unas elecciones mediante el voto por correo, aunque insiste en que el problema no estaría en sustituir el voto de alguien que ya ha ejercido su derecho, sino en introducir sufragios asociados a personas que previsiblemente no acudirían a las urnas.
Su hilo termina con varias recomendaciones dirigidas a los electores. La primera es votar presencialmente siempre que sea posible. La segunda, animar a acudir a las urnas a personas que habitualmente se abstienen, aunque sea para votar en blanco.
Su razonamiento es que cuanto menor sea la abstención y menor el porcentaje de voto por correo, más difícil resultaría llevar a cabo el mecanismo que describe.
El debate queda así abierto en redes, donde sus afirmaciones han empezado a circular con fuerza al poner el foco no tanto en la seguridad material de una papeleta ya emitida, sino en el control previo del censo, la abstención y el recorrido administrativo del voto por correo.