Adiós a Luis Alviz: el torero cacereño que se midió en los carteles con El Cordobés y Paco Camino

El histórico matador, que tomó la alternativa en 1965 y compartió ruedo con algunas de las grandes figuras de su época, será despedido en Cáceres.

Busto de Luís Alviz situado enfrente de la plaza de toros de CáceresWikipedia

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Cáceres despide a Luis Alviz Cerro, uno de los toreros que con mayor fuerza ligó su nombre a la ciudad y a la histórica plaza de la Era de los Mártires. El matador cacereño deja tras de sí una trayectoria que comenzó prácticamente siendo un niño y que terminó llevándole a compartir paseíllo con algunos de los grandes nombres de la tauromaquia española, entre ellos Manuel Benítez "El Cordobés", Paco Camino, Santiago Martín "El Viti", Jaime Ostos, Diego Puerta y Sebastián Palomo Linares.

Su capilla ardiente quedará instalada en el tanatorio San Pedro de Alcántara, donde familiares, amigos y aficionados podrán despedirse de uno de los últimos representantes de una generación de toreros que levantó su carrera desde las capeas, los tentaderos y las plazas de provincias antes de intentar abrirse paso en los principales cosos del país.

Luis Alviz nació en Cáceres en 1934 y llegó al toreo desde un entorno muy alejado de los grandes despachos taurinos. Antes de ganarse un nombre en los ruedos trabajó en distintos establecimientos de la capital cacereña. Su verdadera aspiración, sin embargo, estaba delante del toro.

Con apenas 15 años ya tuvo una de sus primeras oportunidades. El 13 de junio de 1949 actuó en Valverde del Fresno junto a José Gutiérrez Izquierdo, "El Mirabeleño", padre del que posteriormente sería matador Juan Mora. En aquellos primeros años Alviz era conocido como "Capichuli".

El camino profesional comenzó a tomar forma poco después. Su debut vestido de luces se produjo en Cáceres el 18 de julio de 1952 y el 1 de abril de 1956 debutó con picadores, nuevamente en su ciudad. Dos años más tarde consiguió dar otro paso decisivo: el 3 de agosto de 1958 se presentó como novillero en Madrid, donde lidió reses de José Tomás Frías junto a Manuel Blázquez y Civil.

Era la demostración de que aquel joven cacereño comenzaba a salir del circuito local y a buscar oportunidades en plazas cada vez más exigentes.

Seis novillos que cambiaron su carrera

El 8 de agosto de 1965 decidió enfrentarse en solitario a seis novillos de Flores Albarrán en la plaza de Cáceres. La apuesta terminó convertida en una de las grandes actuaciones de su carrera: cortó seis orejas y un rabo delante de sus paisanos.

Aquella actuación tuvo lugar apenas una semana antes del momento definitivo de su etapa como novillero.

El 15 de agosto de 1965 tomó la alternativa en Gerona. Luis Segura ejerció de padrino y Pepe Osuna de testigo, con toros de Flores Albarrán. La prensa de aquellos días dejó constancia de la ceremonia y de la actuación del nuevo matador, que fue ovacionado en uno de sus toros.

El 31 de julio de 1966 confirmó la alternativa con Armando Soares como padrino y Agapito García "Serranito" como testigo, frente a toros de Félix Cameno. Su nombre entraba así oficialmente en el reducido grupo de matadores que habían conseguido completar el recorrido desde las primeras capeas hasta la confirmación en la capital.

Con El Cordobés en la plaza de Cáceres

La carrera de Alviz coincidió con una etapa extraordinaria del toreo español y le permitió alternar con figuras que llenaban plazas en toda España.

Uno de los carteles más significativos se celebró precisamente en Cáceres el 30 de mayo de 1967. Aquella tarde se anunciaron toros de los herederos de Carlos Núñez para Diego Puerta, Manuel Benítez "El Cordobés" y Luis Alviz.

Pocas imágenes explican mejor hasta dónde había llegado aquel muchacho que años antes buscaba sus primeras oportunidades en las capeas. El Cordobés era entonces un auténtico fenómeno de masas y Diego Puerta ocupaba un lugar destacado entre las figuras de aquella generación.

Alviz también compartió carteles con Paco Camino, Santiago Martín "El Viti", Jaime Ostos y Sebastián Palomo Linares, además de otros nombres destacados de aquellos años. Las crónicas y recuerdos biográficos sobre el torero cacereño incluyen también a Manuel Cano "El Pireo" entre los matadores con los que llegó a hacer el paseíllo.

Con Palomo Linares existe además constancia de un cartel celebrado en Cáceres el 1 de junio de 1966: toros de Hoyos de la Gitana para El Pireo, Luis Alviz y Palomo Linares.

La trayectoria del cacereño llegó incluso fuera de España. Distintas semblanzas sobre su carrera recuerdan que llegó a hacer temporada en América y que pasó en varias ocasiones por el madrileño coso de Vista Alegre.

Las oportunidades, sin embargo, no siempre tuvieron la continuidad que requería una carrera de primera fila. A ello se sumaron las cornadas. Alviz sufrió percances importantes y algunas fuentes taurinas de la época señalaron posteriormente que aquellas lesiones condicionaron una trayectoria en la que se habían depositado importantes expectativas.

Otra encerrona ante seis toros

Alviz todavía protagonizaría otra tarde especialmente significativa en Cáceres.

El 22 de julio de 1967 volvió a anunciarse como único espada en la plaza de su ciudad, esta vez para lidiar seis toros de Emilio Arroyo. Era la segunda gran encerrona de un matador que había construido buena parte de su prestigio precisamente ante el público cacereño.

La plaza de Cáceres fue escenario de sus grandes triunfos, pero también acabaría siendo el lugar elegido para cerrar definitivamente su carrera.

El 1 de mayo de 1975 se celebró su despedida de los ruedos. Compartió cartel con Morenito de Cáceres y Antonio Sánchez Cáceres en una corrida de marcado carácter local. Aquella tarde terminó con Alviz abandonando el coso a hombros después de cortar una oreja a su primer toro y dos orejas y rabo al segundo.

El corte de la coleta puso fin a más de dos décadas desde aquel debut vestido de luces de 1952. Su retirada oficial en 1975 está recogida también en los registros biográficos taurinos.

Del traje de luces a la gestión de la plaza

Luis Alviz siguió formando parte de la vida taurina de Cáceres mucho después de guardar definitivamente el traje de luces. Tras su retirada llegó a participar durante años en la gestión del coso cacereño, interviniendo en una etapa en la que por la plaza pasaron nuevas generaciones de figuras.

Su experiencia no se quedó únicamente en la organización. También estuvo ligado a la formación y al asesoramiento de otros toreros. Documentación de la época recoge, por ejemplo, referencias a jóvenes diestros sometidos a sus enseñanzas en tentaderos, donde Alviz continuaba demostrando su conocimiento de la lidia.

La ciudad terminó reconociendo públicamente una relación que había durado prácticamente toda una vida. En el entorno de la plaza se levantó un busto dedicado a Luis Alviz y con el paso de los años fueron sucediéndose los homenajes. El propio Ayuntamiento de Cáceres llegó a incluir en 2009 un reconocimiento al veterano matador dentro de la programación taurina de la ciudad.

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Su nombre queda asociado inevitablemente a la Era de los Mártires: primero como aquel joven que soñaba con abrirse camino, después como novillero, matador y compañero de cartel de las figuras de su tiempo y, finalmente, como uno de los hombres que continuaron trabajando entre bambalinas para mantener viva la tradición taurina cacereña.