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Mohamed VI monta en colera por un gesto de Felipe VI en Ceuta que deja en evidencia su maltrato a los marroquíes
La visita del Rey y Letizia al cementerio de Sidi Embarek, donde reposan víctimas del asalto a la frontera ceutí del pasado julio, se ha convertido en uno de los momentos más delicados del viaje ya que deja patente son muertos que Marruecos ha abandonado
Los reyes Felipe VI y Letizia en el cementerio de Sidi Embarek de Ceuta
La visita de los Reyes a Ceuta ha dejado una imagen con una enorme carga simbólica: Felipe VI y Letizia guardando un minuto de silencio en el cementerio de Sidi Embarek en memoria de los fallecidos durante el asalto a la frontera del pasado 30 de julio. Un homenaje que, más allá de su dimensión humanitaria, ha reabierto el debate sobre la respuesta de Marruecos a la muerte de sus ciudadanos y la gestión de los restos mortales de las víctimas, algo que ha sentado muy mal en Rabat y en la corte de Mohamed VI pues deja en evidencia su abandono de los fallecidos marroquíes.
El gesto de los Reyes ha generado controversia por motivos contrapuestos. En España, algunas voces cuestionaron si el homenaje podía otorgar visibilidad a quienes participaron en el intento de entrada irregular y si eso era contraproducente. En cambio, sus defensores destacan que recordar a los fallecidos no supone justificar el asalto, sino reconocer la dignidad de las víctimas y la tragedia humana que dejó la crisis fronteriza. Pero el significado político del acto va más allá de esa discusión, y la presencia de Felipe VI y Letizia en el cementerio Sidi Embarek de Ceuta pone el foco en una cuestión incómoda para Mohamed VI: qué ha hecho Marruecos para recuperar los cuerpos, facilitar su identificación y permitir que las familias puedan despedirse de sus seres queridos.
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La imagen de los Reyes de España ante las tumbas en Ceuta contrasta con las críticas dirigidas a las autoridades marroquíes por su actuación tras la tragedia. Según las denuncias que han circulado en torno a la crisis, las familias se han encontrado con dificultades para conocer el destino de algunos fallecidos, identificar los restos o gestionar su devolución. Estas acusaciones han alimentado el reproche político a Mohamed VI. El homenaje de Felipe VI y Letizia adquiere así una dimensión especialmente sensible: mientras las autoridades españolas recuerdan públicamente a los fallecidos, persisten interrogantes sobre la identificación de las víctimas, por qué no fueron repatriados sus cuerpos y la atención prestada a sus familias por parte de Marruecos.
Uno de los comentarios más contundentes ha llegado del activista saharaui Taleb Alisalem, crítico con el régimen marroquí. Alisalem destacó el valor simbólico del homenaje y lo interpretó como una denuncia del trato que Rabat dispensa a sus propios ciudadanos. "Quizás sea la imagen del día y la mayor bofetada política y moral que podría recibir Mohamed VI y su régimen", escribió, añadiendo que "los Reyes de España guardan un minuto de silencio en homenaje a los marroquíes fallecidos durante el asalto a Ceuta del pasado 30 de julio. Mientras Mohamed VI utiliza a sus propios ciudadanos como escudos humanos en sus aventuras expansionistas, los Reyes de España honran su memoria". El cementerio de Sidi Embarek de Ceuta se ha convertido en un escenario especialmente significativo con Felipe VI y Letizia mandando un mensaje al régimen alauita que ha revuelto a Rabat.