De oro olímpico en Río 2016 a quinto de Abascal: el ascenso político del 'guapo' Cristian Toro
El piragüista de 34 años ocupa en el Ayuntamiento de Madrid el hueco dejado por la díscola Carla Toscano y, apenas once días después, Vox lo coloca entre sus cinco primeros candidatos al Congreso por la capital para el 29N
Cristian Toro, 5 de Vox para el Congreso en Madrid, desfilando en Cibeles
Cristian Toro sabe lo que es acelerar cuando toca. En Río 2016 necesitó poco más de medio minuto, junto a Saúl Craviotto, para convertirse en campeón olímpico de K2 200. Diez años después, la pista es otra, pero el antiguo piragüista vuelve a ganar posiciones a toda velocidad. Esta vez, dentro de Vox.
El 8 de octubre juró como concejal del Ayuntamiento de Madrid. Entró en Cibeles para cubrir exactamente la vacante dejada por Carla Toscano, que había abandonado su acta después de ser expulsada del partido junto a Javier Ortega Smith e Ignacio Ansaldo tras el enfrentamiento con la dirección nacional. Once días después ha llegado el siguiente golpe de pala.
Santiago Abascal ha situado a Toro en el número cinco de la candidatura de Vox por Madrid para las elecciones generales del 29N. Por delante estarán el propio Abascal, Montserrat Lluis, Juan Sergio Redondo y Pepa Millán. Un puesto que coloca al campeón olímpico en el escaparate nacional y confirma una promoción que comenzó bastante antes de aterrizar como edil.
Toro, de 34 años, ya figuraba como número seis en la candidatura municipal de Vox de 2023. En marzo de este año, el partido lo nombró portavoz nacional de Deportes. Su biografía, además, tiene ingredientes poco habituales en un dirigente político: antes y después de tocar el oro olímpico pasó por televisión, desde "Mujeres y Hombres y Viceversa" hasta los platós de "Supervivientes", donde ejerció como defensor de su amigo Damián Quintero. Allí se ganó el apodo de "El Guapo".
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Pero el salto de octubre cuenta también otra historia. El hombre que ocupa el hueco municipal de Toscano representa un perfil muy distinto al de la dirigente saliente. Ella terminó expulsada después de alinearse con Ortega Smith en su pulso con Bambú y dejó finalmente la política alegando "coherencia" y motivos de salud. Toro llega sin esa mochila de las viejas guerras internas y con una hoja de servicios construida fuera de los despachos.
No hace falta atribuir a Bambú una operación que el partido no ha explicitado para observar el cambio de guardia. Donde se marcha una veterana de las batallas internas entra un campeón olímpico, televisivo y de 34 años.
En piragüismo, Toro llegó a lo más alto remando en pareja y en línea recta. En política acaba de comprobar que también se puede avanzar muy deprisa. Aunque las aguas suelen estar bastante más revueltas.