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Los españoles queremos hablar

Ante la pérdida de principios constitucionales del Gobierno, es necesario sacar las urnas y que los ciudadanos decidan si apoyan la senda "sanchista" de Moncloa o no

Pedro Sánchez

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Detrás de la decisión del TC está la protección al Estado de Derecho, constantemente atacado por Sánchez y la constatación de la pérdida de principios constitucionales del Gobierno. Pedro Sánchez pasará a la historia como el único presidente del Gobierno de España que ha hecho del ataque y degradación del Estado de Derecho su único legado. En la ciudadanía española existe el convencimiento absoluto de que la característica principal del presidente del gobierno es la mentira.

Estamos ante el único político de la democracia española que ha pasado de “con Bildu no”, a Otegi es un hombre de paz sin rubor alguno. Que ha afirmado que “indultos a los golpistas no”, mientras estaba negociando con los condenados desde el primer día que llegó a la Moncloa.

También le hemos escuchado decir que no reformaría el delito de sedición y luego intentar convencernos de que lo suprime para “modernizar” el Código Penal. O que la rebaja del delito de malversación no iba a sacar a corruptos a la calle, y dentro de unas semanas los veremos pasear tranquilamente por la calle. Es el presidente que afirmaba que no se estaba dando beneficios penitenciarios a los etarras, para permitir que estén saliendo a la calle sin cumplir la totalidad de las penas.

Todas sus frases, afirmaciones, rectificaciones y cesiones están documentadas y hay ya una extensa hemeroteca con sus mentiras. La última es: “no habrá referéndum de autodeterminación en Cataluña”, y todos los españoles sabemos que si sigue en la Moncloa nuestro mentiroso presidente, más pronto que tarde, lo convocará. ¿Cómo quieren que nos creamos a Sánchez y a Salvador Illa si sus propios socios se ríen en su cara y les dicen que también les negaron los indultos, los presos y la reforma de la sedición y la malversación?

Estamos viendo una modificación del Código Penal para favorecer o perjudicar a alguien, a pesar de que está prohibido por el artículo noveno de la Constitución. En dicho artículo se prohíbe la arbitrariedad de la actuación de los poderes del Estado y aquí hay una clara conducta arbitraria del presidente Sánchez para mantenerse en la Moncloa.

También el gobierno, sin sonrojarse, se está saltando las normas básicas del Estado de Derecho, al atacar de forma sistemática al Poder Judicial, insultando a los jueces con expresiones como “jueces golpistas” o “fachas con toga”. Los ciudadanos tenemos que darnos cuenta que el partido socialista quiere un cambio constitucional sin utilizar el mecanismo de la reforma constitucional, porque sabe que los españoles no les apoyan en esta deriva. Quiere utilizar el Tribunal Constitucional para ese cambio y llevarnos a los españoles a un lugar que no queremos.

El espíritu constitucional se basa en el acuerdo, en el consenso, pero Pedro Sánchez está en todo lo contrario: en la humillación, en la imposición, en la coacción, en promover medidas penales para meter jueces a la cárcel y para sacar a la calle a pederastas, violadores , golpistas y corruptos. El presidente del Gobierno quiere reescribir la historia, porque no le gusta la historia de España, ni los logros de la Transición y de la Constitución, lo que pretende, sin duda, es ser el “padre” de una nueva carta magna, pero por la parte de atrás. Si realmente fuera un demócrata convencido convocaría elecciones y daría la palabra a todos los españoles.

¿Por qué no nos preguntan a todos los ciudadanos si queremos una España plurinacional? ¿O si queremos que no seamos iguales todos los españoles, porque habrá comunidades autónomas con privilegios y otras sin ellos? Al presidente del Gobierno le es exigible la misma honestidad que tuvieron los artífices de la Transición, en 1978, el Rey Juan Carlos, Adolfo Suárez y los ”Padres de la Constitución” y haga una propuesta a los ciudadanos, para conocer nuestra opinión. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, no en su despacho de la Moncloa. Los españoles queremos hablar y volver a oír la canción de la Transición: “habla pueblo habla”. ¡Queremos elecciones ya!

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