| 21 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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Casado bajó los humos a Arenas con un aldabonazo que aterra a los “sorayos”

El PP pasa de pantalla y desata el vértigo ante pasos del nuevo líder. Colaboradores de la ex vicepresidenta van pensando en hacer las maletas.

| Ricardo Rodríguez Opinión

Se mire por donde se quiera, el PP vuelve a sus auténticos orígenes ideológicos, más allá de requiebros tácticos que deberá realizar Pablo Casado ante el largo ciclo electoral que se avecina, incluidas - como primera cita - las andaluzas. En este caso, antes incluso de ser ungido líder, se encargó de dejar un recado que sonó a rotundo aviso en los oídos de Juanma Moreno Bonilla, Javier Arenas o Antonio Sanz: “Hay que acabar con 40 años de fracasos políticos”. El guantazo marcó sus rostros.

En particular, el de Arenas, que suma en su debe cuatro fracasos de asalto electoral a San Telmo, volcado durante este proceso en tensionar hasta el límite a las siglas en la región a favor de la derrotada Soraya Sáenz de Santamaría, algo que ha dejado hondas heridas entre la militancia.

El estilo duro

La consigna era “ganar o ganar”. El estilo desplegado por Javier Arenas, avasallador, a menudo pasado de revoluciones, colocando a la otra candidatura fuera del espacio del partido, contó además con la anuencia de Moreno Bonilla embarcando a todas las direcciones en una operación de altísimo riesgo.

 

 

El presidente de los populares andaluces nunca tuvo mala relación con Casado, de hecho, eran amigos, pero cercanos al nuevo líder vienen trazando líneas rojas entre ambos. “La conducta de Juanma - reconocen - ha sido una decepción para Pablo”. Así las cosas, ¿acabará mordiendo el polvo? No tienen la menor duda, salvo un improbable éxito del PP-A en las urnas.

Sí, desde luego, improbable en su segunda oportunidad electoral. Al menos, en los cálculos de colaboradores de Pablo Casado que visualizan a Juan Ignacio Zoido de regreso a Andalucía para tomar las riendas de la organización.

Arenas, el adiós

De momento, Zoido entra en el Comité Ejecutivo del PP, pero un futurible desembarco estaría libre, claro, de las maniobras de Arenas y su particular forma de controlar la formación como si de su cortijo se tratase. Y no será suficiente con que él salga de Génova y se aparte, a Javier Arenas, a los pies de los caballos, deberá seguirle toda su guardia de corps.

Algunos ya van pensando en plegar velas, como también lo está haciendo un buen puñado de consternados “sorayos”, entre desahogos contra un Pablo Casado que tendrá éxito sostenible o no en función de la coherencia entre la prédica y el trigo.