| 03 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska

La ley contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

La ley vigente, que fue denostada por la izquierda como “ley mordaza”, ha garantizado la seguridad ciudadana, pero la izquierda la va a cambiar por una “ley de la venda en los ojos".

| Fernando de Rosa Opinión

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Hay una frase del político inglés del siglo XIX, Thomas Macaulay, que viene a poner de manifiesto la postura de la izquierda que nos gobierna sobre la seguridad ciudadana: “los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país”. Hoy en día, la referencia a políticos “tímidos” debería entenderse en el sentido de “políticos débiles”, que trabajan en su propio beneficio y emplean todo su esfuerzo en mantenerse en el poder, a costa de los intereses de los ciudadanos.

Sin duda hoy en día estamos viviendo el mayor ataque contra nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad llevada a cabo desde el gobierno de España en nuestra historia democrática. La nueva ley de Seguridad Ciudadana pactada por el PSOE y Podemos, con la bendición de los partidos que odian a nuestros policías y guardias civiles, como Bildu y ERC, tiene como finalidad sembrar la duda sobre la actuación de nuestros guardianes de la seguridad y así, deslegitimar sus actuaciones.

 Tenemos que denunciar que la propuesta de los socialistas, comunistas y radicales provocará un aumento de la violencia sobre nuestros agentes, puesto que se va a autorizar a grabarles en su actuación profesional y se pone en entredicho la presunción de veracidad de los atestados policiales.

Solamente estas dos cuestiones van a permitir poner en la diana de los grupos violentos a policías y guardias civiles que desean perseguirles civil y profesionalmente. No hay que olvidar que el diputado podemita, Alberto Rodríguez, fue condenado y expulsado del Congreso, por agredir a un policía, y esto no lo perdonan los inquisidores comunistas.

La ley de Seguridad, determinante en la pandemia

Es unánime la opinión entre los sindicatos y asociaciones profesionales del ámbito de la seguridad, que esta ley destruye el principio de autoridad. No hay que olvidar que la ley de seguridad aprobada por el Partido Popular en 2015, ha sido determinante en la pandemia.

Fundamentalmente se eliminan las sanciones administrativas a las barricadas callejeras con contenedores u otros objetos, igualmente quedan sin sanción administrativa los destrozos en mobiliario urbano o arremeter contra un agente. Es decir, quedará sin posibilidad de imponer multas administrativas a todos aquellos que se dediquen a poner en peligro la seguridad de nuestras calles y que fundamentalmente son los grupos apoyados por los socios radicales de Pedro Sánchez.

Otra ”perla” de esta ley es la imposibilidad de sancionar concentraciones o protestas sin comunicarlas previamente a la autoridad gubernativa, sin advertir del recorrido, lo cual impedirá a los responsables de la seguridad ciudadana, organizar despliegues policiales con anticipación, lo cual colisiona con los derechos de los ciudadanos a poder caminar por nuestras ciudades con tranquilidad.

Un policía o guardia civil será el chófer del detenido en una manifestación, en vez de permitirle que continúe realizando su labor de protección del ciudadano

Igualmente curiosa es la obligación que se impone a los agentes de llevar al detenido a su domicilio tras ser puesto en libertad. Es decir, un policía o guardia civil será el chófer del detenido en una manifestación, en vez de permitirle que continúe realizando su labor de protección del ciudadano.

Podría poner muchos más ejemplos de esta ley que está hecha a la medida de los violentos callejeros y que atan las manos de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad. Estamos ante un partido socialista que cede la seguridad de todos los españoles a aquellos que quieren deslegitimar la acción policial, como son los herederos de ETA, los golpistas y los comunistas, todos ellos con cuentas pendientes contra nuestros policías y guardias civiles.

La ley vigente, que fue denostada por la izquierda como “ley mordaza”, ha garantizado la seguridad ciudadana, durante todos estos años, pero la izquierda la va a cambiar por una “ley de la venda en los ojos” porque las fuerzas de seguridad no podrán ver, para no poder actuar contra los violentos, y todo para mantenerse en el poder unos años más.