Editorial

Pedro Sánchez copia a Maduro: una ley para abortar la investigación contra su esposa

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezJESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

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Pedro Sánchez intenta aprobar una ley en el Congreso de los Diputados para abortar la investigación judicial contra su esposa, Begoña Gómez, amparándose en un argumento tan peregrino como que Manos Limpias acosa al presidente del Gobierno abusando de la figura de la acusación popular.

Estamos ante un escándalo mayúsculo y un gigantesco ataque al Estado de Derecho, probablemente el mayor que ha perpetrado Pedro Sánchez, desde que llegó a La Moncloa. Y eso es mucho decir si tenemos en cuenta que en su expediente nos encontramos con cuestiones como la compra de su investidura a un prófugo de la Justicia mediante una ley de amnistía a todas luces inconstitucional.

Pensábamos que no cabía mayor corrupción política que esa, pero hemos vuelto a subestimar una vez más la capacidad de Pedro Sánchez para el mal. Su ausencia total y absoluta de escrúpulos y principios le convierten en alguien imprevisible, capaz de cualquier cosa para favorecerse a sí mismo.

La Justicia tiene contra las cuerdas a su esposa, no por bulos sino por hechos concretos que pueden ser constitutivos de cuatro delitos (corrupción, tráfico de influencias, apropiación indebida e intrusismo profesional). Begoña Gómez tiene ante sí un camino de espinas, muy probablemente un juicio oral al final de la instrucción y quién sabe si una condena penal. Ante ese panorama y viendo que no es suficiente su estrategia de encerrarse en La Moncloa y denunciar una especie de complot ultraderechista contra él por parte de jueces, medios de comunicación y el PP, ha decidido dar un paso más que conduce a España hacia una república bananera, cada vez más parecida a Venezuela.

Ese paso consiste en presentar una Proposición de Ley Orgánica en el Congreso para limitar, en la práctica casi eliminar, la acusación popular de tal manera que no puedan iniciar casos como el de Begoña Gómez, que arrancó por una denuncia de Manos Limpias ante el juez. Además, y este es el verdadero escándalo, la norma establece que se aplicará a los procesos judiciales que estén en curso cuando se apruebe la ley. Es decir, se abortará el caso Begoña y el caso del hermano músico, entre otros.

Veremos si la norma se llega a aprobar. Al ser una ley orgánica necesita el respaldo de la mayoría absoluta del Congreso y ya hemos visto la debilidad del PSOE para aglutinarla. Pero en todo caso, el simple hecho de proponer una ley así retrata al individuo y lo arrastra por el lodo. Sánchez ha entrado de lleno en una deriva autocrática sin frenos y está demostrando una vez más que nada ni nadie le detiene. Está fuera de control, fuera de la ley y de la Constitución ¡Pobre España!