EnfoquES del Director
Sánchez sin apoyos se aferra al poder: graves perjuicios para el día a día de millones de españoles
Pedro Sánchez ya no tiene la mayoría de la investidura, va de fracaso en fracaso en el Congreso y, por lo tanto, no puede gobernar. Sus leyes se estrellan una y otra vez en las votaciones de la Cámara. Y eso puede tener graves consecuencias para el día a día de millones de ciudadanos. De hecho, su derrota parlamentaria de este miércoles, se ha traducido ya este mismo jueves en problemas para los españoles. Problemas de diversos tipos: los jubilados van a ver cómo les baja la pensión; el transporte público ha subido de precio en muchas comunidades autónomas; los afectados por la Dana no van a recibir el último paquete de ayudas y, por ejemplo, también ha finalizado la prohibición de cortar el agua, la luz o el gas por impago a los hogares en situación de vulnerabilidad, 1,8 millones de hogares. Por cierto, un inciso, ¿cómo puede haber 1,8 millones de hogares en situación de vulnerabilidad si la economía española va como un cohete y es la mejor del mundo como reitera el Gobierno de forma machacona? Seguro que es una pregunta muy tonta, cosas mías, pero la verdad es que no alcanzo a comprenderlo. Algo no encaja.
Pero volvamos a lo que nos ocupa ahora, a todos esos efectos indeseables de la derrota de Sánchez ayer en el Congreso, abandonado por sus socios de Junts que le llaman mentiroso. El marido de Begoña Gómez gobierna de espaldas a esa realidad. Se comporta como si tuviera mayoría absoluta y desprecia al PP, partido más votado en las últimas elecciones, para luego pedirle su apoyo cuando está con el agua al cuello. Así es imposible. Sánchez no se merece nada, ningún apoyo. Los españoles sí se merecen que se revaloricen sus pensiones, pero el trilero de La Moncloa lo pone imposible. Si quiere que el PP apoye esa medida o las ayudas a los afectados de la Dana o la subvención al transporte público, que presente esas medidas por separado y, a ser posible, que las negocie antes con aquellos a los que solicita el voto. Si quiere el apoyo del PP qué menos que consensuar las medidas. Es de puro sentido común.
Lo que no puede hacer es meter esas medidas sociales en un saco en el que entra también el palacete regalado al PNV y la subida del IVA a muchos alimentos, por poner dos ejemplos. Eso se llama chantaje y es propio de tramposos, propio de una banda mafiosa que nos gobierna, acostumbrada a tirar de estas malas artes. El marido de Begoña no tiene mayoría absoluta, ni siquiera ha sido el más votado en las últimas elecciones y se comporta como un chulo en los billares. Su amor por sí mismo y sus ansias de poder le llevan a aferrarse al sillón, en minoría y rodeado de corrupción. Lo malo es que eso lo pagamos todos en nuestra vida diaria como estamos comprobando este mismo jueves. La pregunta que hay que hacerle es hasta cuándo piensa seguir maltratándonos con tal de permanecer en La Moncloa.