Vox con Putin, Sánchez con Abascal y ambos contra Feijóo: la cumbre de ‘Patriots’ y el ‘juego’ repleto de bulos

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“No vamos a entrar en el juego de un Abascal con necesidad de quedar bien con sus socios de Patriots”, traslada una solvente y autorizada fuente de la dirección nacional del PP. Y hacen bien. Porque, efectivamente, lo que se vivió este fin de semana en Madrid bajo la primera cumbre de ‘Patriots’ se puede resumir con dos palabras, fundamentalmente: incoherencia y populismo.

Incoherencia porque es absurdo venir a España, un destacado país miembro de la Unión Europea, a decir que “apoyamos a cualquiera que esté dispuesto a poner patas arriba a la Unión Europea”, como aseveró el invitado de honor Kevin Roberts, ideólogo de Donald Trump. No se puede ser, por traerlo a territorio nacional, un autodenominado “patriota” español y aplaudir un discurso que, evidentemente, va en contra de los intereses de España. Como hizo Santiago Abascal. Por poner datos, sin ir más lejos, los aranceles que ya está poniendo en marcha el presidente de EEUU, Donald Trump, puede llegar a afectar al 2,2% de las exportaciones gallegas, que son a EEUU, uno de los principales países -el principal- a los que exporta la comunidad. 1.200 millones de euros, lo que representó tales exportaciones en 2024, en riesgo. Y eso solo en Galicia, ahora sumen millones y millones en el conjunto de España.

Populismo porque es, también, sencillamente absurdo, exigir a Feijóo que el PP europeo rompa en Bruselas con los socialistas. Uno, porque Alberto Núñez Feijóo, líder del PP nacional, no puede exigir a Manfred Weber o a Von Der Leyen con quien deben o no pactar en el seno de la Unión Europea y, menos, obligarles a hacerlo con los ultras. Y todo, condicionándolo al apoyo de los Presupuestos autonómicos en aquellas comunidades en las que el PP depende del apoyo de Vox. Vaya irresponsabilidad.

¿Y qué hace Pedro Sánchez ante esto? Pues no solamente compartir con Abascal un adversario común, Alberto Núñez Feijóo, sino, además, engordar el radicalismo, dándole la capacidad de ser imprescindible y decisivo. El que Pedro Sánchez haya elevado un “muro” contra el PP, cabe recordar su “no es no”, o haya finiquitado esa norma informal que conducía a que en España gobierne la lista más votada, no hace más que permitir a Vox -y a sus socios ultras como Orban o Le Pen- a que se vuelvan necesarios, y decisivos, en la conformación de mayorías parlamentarias y de investidura. Porque a Sánchez, en su estrategia de polarización, le hace falta a Abascal y a Vox, en su estrategia ultra, le hace falta a Sánchez. Se necesitan mutuamente. Y lo saben.