Una corrupción sistémica en la izquierda
El ex asesor del ex ministro José Luis Ábalos, Koldo García.
En estos días se cumple un año de la detención del socialista Koldo, mano derecha en su momento de Santos Cerdán y de Ábalos así como el custodio y chófer en las primarias de Pedro Sánchez. Este caso ha ido escalando peldaños y de ser denominado caso Koldo, paso a ser conocido como Caso Ábalos y en la actualidad ya podemos hablar del Caso PSOE, sin perjuicio de que siga escalando hasta llegar a la X de la ecuación como ha dejado caer el propio Ábalos en su entrevista publicada por el diario 'El Mundo', al afirmar que "soy el cortafuegos del PSOE, pero el caso va a escalar". Sin duda es un aviso a Pedro Sánchez.
Esta corrupción económica, puesta de manifiesto en este último brote, se caracteriza por la investigación sobre bolsas de dinero remitidas a la sede socialista de Ferraz, por sospechas de circulación de lingotes de oros en la visita de la torturadora Delcy, ayudas a empresas con sospechas de intermediación del entorno familiar de Pedro Sánchez, fraudes a Hacienda, ayudas a compra de pisos y chalets a políticos, historias turbias de pisos para relaciones con mujeres prostituidas, coches tiroteados y amenazas en prisión a Aldama y contratos de mascarillas con sospecha de fraude en la compraventa que afecta al corazón del Gobierno y del partido socialista, entre muchos otros indicios que son objeto de investigación.
Toda esta corrupción está siendo protegida y encubierta por el resto de la izquierda política y mediática. Sin duda es vergonzoso comprobar como Sumar, Compromís e incluso Podemos se están convirtiendo en colaboradores necesarios en el intento de ocultar la misma, convirtiéndose estos partidos en el verdadero escudo con la que los implicados evitan asumir, al menos, la responsabilidad política y dar las explicaciones necesarias en el Parlamento, a pesar de que esta corrupción se presenta con los mismos mimbres de siempre, convirtiéndose en una corrupción sistémica y reiterada en el fondo y sobre todo en las formas.
Así pues en la causa de los ERES de Andalucía consta una declaración del llamado 'chofer de los ERES', Juan Francisco Trujillo, en la que afirma que la trama gastó en cocaína, fiestas y copas parte de los 900.000 euros de dinero público que recibió, a un ritmo de 25.000 euros al mes. Esta forma de actuar también está siendo investigada judicialmente en la trama que afecta al diputado socialista Tito Berni, en la que también se han denunciado episodios escabrosos con comidas, droga y mujeres prostituidas.
Ahora en el caso investigado en el Tribunal Supremo y que, por el momento, afecta a Koldo y a Ábalos, también se están dando los mismos mimbres, corrupción económica trufada con corrupción sexual. Es indecente estar leyendo cómo una mujer fue seleccionada a través de páginas de contactos y la trama la empleaba, según consta en la investigación, para acompañar al político socialista y además se le pagaba con dinero, al parecer público, el alquiler del piso en la plaza de España de Madrid, e incluso fue contratada en empresas públicas. De todo ello aún no han dado explicaciones los lideres socialistas tan dados a afirmar que estamos ante el Gobierno "más feminista de la historia".
Aún estamos ante el inicio de las investigaciones pero lo que está claro es que en paralelo al presunto fraude consistente en utilizar dinero público para enriquecerse con pisos, chalets y demás, se está descubriendo una indecente trama que afecta a mujeres prostituidas, sin que a la izquierda esta vejación le parezca suficientemente trascendente para ser denunciada. Aunque tras lo ocurrido en Valencia, con administraciones del PSOE y Compromís con menores agredidas sexualmente y que se intentaron tapar, con el Caso Errejón que afecta a Sumar, el Caso Monedero que afecta a Podemos, o el del "afiliador vaginal" en el PSOE Balear, parece que la lucha contra esta discriminación es un mensaje "fijo discontinuo" en la izquierda. Pero ahora que se acerca el día 8 de marzo puede ser un buen momento para que la izquierda denuncie a esa izquierda de los pisos para encuentros con “señoritas”.