El insulto que murió de tanto usarse

(Foto de ARCHIVO) El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López 02/5/2025Carlos Lujan

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Hay palabras que primero fueron insulto, luego recurso, y ahora son sólo ruido. “Facha” es una de ellas. A fuerza de utilizarse como si realmente fuera un argumento político de peso, ya ni asusta, ni moviliza, ni dice nada. Solo aburre.

El pasado 1 de mayo, a falta de encuestas que poder enseñar, Oscar López – ministro, candidato del PSOE en Madrid, y hombre aficionado a las metáforas poco sutiles— salió de nuevo a repartir etiquetas de demócrata como si fueran flyers de discoteca. “La derecha es facha, y cualquiera que no aplauda al gobierno... también”. Y se quedó tan pancho, oigan. Pero, claro, cuando vas cuesta abajo en las encuestas, cualquier clavo ardiendo sirve… O no, porque mientras en Moncloa la consigna es la tachar de fascista de manual a todo el que no da por terminada la verbena hasta que no se canta la Internacional, los números siguen diciendo que la cosa no pinta bien y que llamar facha al de enfrente ni convence, ni disuade, ni arrastra votos.

Cuando la única estrategia que utilizas como cebo es el insulto por sistema a los que apostaron masivamente en las últimas elecciones por partidos de derechas, olvidando que fueron la mayoría de los madrileños, lo único que demuestras, además de una insensatez supina, es que te falta sistema y te sobran insultos.

Así que, o López encuentra pronto un discurso con algo más de sustancia que obre el milagro de convertirlo en un Lázaro resucitado, o llegará a las urnas con el mismo aspecto de una servilleta mojada. Y es que lo de etiquetar como “facha” a todo lo que no se mueve cómo a él le gustaría ya no da miedo. Lo que da es mucha pereza.