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EDITORIAL

Sánchez fabrica otro lío con Israel para desviar la atención de sus wasaps con Ábalos

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, parece haber perfeccionado el arte de la distracción política. En plena tormenta por la filtración de sus mensajes de WhatsApp con el exministro José Luis Ábalos, que han expuesto tensiones internas en el PSOE y críticas a sus propios compañeros, Sánchez ha decidido avivar una nueva polémica internacional al calificar a Israel como “un Estado genocida”. Esta declaración, que ha provocado la inmediata reacción de Israel con una convocatoria a la embajadora española, no parece casual. Es un movimiento calculado para desviar la atención de un escándalo doméstico que amenaza con erosionar aún más su credibilidad.

Los mensajes con Ábalos, publicados por El Mundo, revelan un Sánchez que descalifica a barones socialistas como Emiliano García-Page o Javier Lambán, y que maniobra en temas sensibles como el rescate de Air Europa. La filtración, que el propio Sánchez ha calificado de “delito” mientras la minimiza como “casquería”, ha generado un profundo malestar en el PSOE y ha dado munición a la oposición, que lo acusa de conocer y encubrir irregularidades. En este contexto, el choque con Israel aparece como una cortina de humo para cambiar el foco mediático.

Sánchez sabe que una controversia internacional, especialmente sobre un tema tan delicado como el conflicto palestino-israelí, puede polarizar la opinión pública y desviar el debate. Mientras los titulares se centran en la “reunión de reprimenda” de Israel a la embajadora, las preguntas sobre los mensajes con Ábalos, el caso Koldo o la gestión de su Gobierno pasan a un segundo plano. Es una táctica que ya ha empleado antes: generar ruido externo para apagar el incendio interno.

Sin embargo, esta estrategia tiene un costo. Tensionar las relaciones diplomáticas con Israel, un aliado estratégico, no solo daña la imagen de España, sino que arriesga intereses económicos y de seguridad. Sánchez juega con fuego, y los ciudadanos no merecen esto, un líder que vela por sus intereses particulares muy por encima de por los de su país. Como le ha pedido Feijóo de manera acertada, es urgente que dimita, convoque elecciones y deje de abochornar a los españoles.