Don Teflón en la Moncloa

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezJESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

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El prestigioso periódico británico The Times ha publicado un demoledor artículo comparando a Pedro Sánchez con el mafioso John Gotti, cuyo apodo era Don Teflón, que se caracterizó por evitar la cárcel amenazando a jueces y testigos. Realmente para un político que ha basado toda su acción política en su imagen personal es simplemente demoledor.

El mafioso John Gotti se escabulló tres veces seguidas de la Justicia, por eso se le dio el apodo de Teflón, por ser conocida su resistencia al calor, y es todo un símbolo atribuible a aquellos personajes con tendencia a aludir responsabilidades incompatibles con un gobierno honesto. El referido periódico también subtitula la noticia sobre Pedro Sánchez, y la corrupción destapada en el Gobierno, escribiendo: “la fiesta ha terminado para el primer ministro español, es hora de gobernar o decir adiós”.

La realidad de la política española está perfectamente descrita en dicha noticia. Sánchez o gobierna o se tiene que ir convocando elecciones generales. Todos sabemos que la primera opción ya es imposible porque los socios tanto de gobierno como de investidura, se están descolgando tras la publicación de los audios de la “pornocorrupción” socialista y que tienen miedo a las siguientes publicaciones, que ya se van anunciando, y que van a salpicar a muchos miembros tanto del gobierno como del partido socialista.

A esta deserción de los socios hay que añadir la rebelión que empieza a fraguarse en el seno del partido socialista en el que se oyen voces, más allá de las habituales de Page y Lambán, que ya hablan de que el Gobierno sanchista está muerto. A estas voces ya se añaden las de ciudadanos que en otro momento apoyaron a la izquierda, como el actor José Sacristán que ha estallado contra Pedro Sánchez afirmando que “la situación es terrible, y que la solución tiene que ser terminante”. Así pues, con la amenaza de que sigan saliendo audios que salpiquen a más socialistas, con sus socios en contra, sectores de su partido en contra y la sociedad en contra, sencillamente Sánchez no puede seguir gobernando.

Por tanto descartada la primera opción planteada por el periódico británico, la de gobernar, solo queda la segunda que es convocar elecciones generales. Cada vez se oyen con mayor intensidad rumores de una convocatoria electoral antes de que acabe el presente año, e incluso voces internas del PSOE están haciendo llegar, no sé si de forma interesada y con ánimo de intoxicar, que en septiembre se disuelven las cámaras y estamos votando en el mes de octubre. Pero eso solo lo sabe Pedro Sánchez que antes de que se le “acabe la fiesta”, como le dice The Times, intentará sobrevivir siendo tan resbaladizo como lo fue el mafioso apodado Don Teflón al que le compara el diario británico.

No obstante quedan muchos capítulos en este serial de “pornocorrupción”, y seguramente el trío Ábalos-Koldo-Cerdán se apretarán las tuercas entre sí y al Presidente del Gobierno, por lo que hay que estar atentos a la citación ante el Tribunal Supremo el lunes próximo y sobre todo si no seguirán el camino abierto por Aldama y empezar a colaborar con la fiscalía. Esta situación provocará que las peores pesadillas de un Gobierno aterrorizado y paralizado se cumplan, ya que se abriría en canal la historia, y sobre todo la infrahistoria, del PSOE de los últimos 10 años protagonizada por la cuadrilla de Pedro Sánchez y del famoso Peugeot.

La agonía del actual partido socialista puede ser corta o larga, pero que habrá agonía está ya claramente descrita en dicho periódico británico, por lo que depende únicamente de Pedro Sánchez y también de unos socios que pueden verse arrastrados por el tsunami de “pornocorrupción” que ya sale a raudales de Ferraz y de la Moncloa. Pero por simple respeto de los miles de afiliados socialistas decentes y de los ciudadanos españoles deberían de convocarse elecciones. Así lo hicieron Felipe González en 1996 y Zapatero en 2011, protagonizando situaciones políticas graves, de corrupción y de crisis económica, pero no de la dimensión de la que estamos viviendo hoy en día en la que la utilización de dinero público para prostituir mujeres y para metérselo en los bolsillos es inasumible en una sociedad. Don Teflón se tiene que ir y tiene que volver la decencia, porque pedir elecciones generales ya no es cuestión de derechas o de izquierdas sino de dignidad democrática.