editorial

Zapatero, la mano que mece la cuna del PSOE y del Gobierno: imprescindible para Sánchez

Sus estrechos lazos con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, donde ha actuado como mediador desde 2016, han sido duramente criticados

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez ZapateroEDUARDO SANZ - EUROPA PRESS

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José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno, se ha convertido en una figura omnipresente en la política española, no solo como un referente del PSOE, sino como el operador en la sombra de Pedro Sánchez. Su papel, lejos de limitarse a la nostalgia de su mandato, se ha consolidado como el de un mediador indispensable en los momentos más delicados del actual Ejecutivo. Ahora, con el negociador oficial del PSOE en prisión, Zapatero emerge como el enviado de Sánchez para tantear a Carles Puigdemont en Bélgica, buscando oxígeno para una legislatura tambaleante. No es la primera vez que acude al líder independentista, lo que evidencia su rol como arquitecto de pactos imposibles.

Sin embargo, la figura de Zapatero está envuelta en sombras. Sus estrechos lazos con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, donde ha actuado como mediador desde 2016, han sido duramente criticados. Lejos de promover una solución democrática, sectores de la oposición venezolana y del propio PSOE le acusan de legitimar una dictadura que reprime y empobrece a su pueblo. Su silencio ante los recientes comicios venezolanos, cuestionados por la comunidad internacional, refuerza la percepción de que Zapatero prioriza sus relaciones personales con el chavismo sobre la defensa de los derechos humanos.

A esto se suma su creciente cercanía con China, un país que combina expansión económica con un historial de represión. Zapatero ha promovido puentes entre Pekín y América Latina, participando en foros que alinean su discurso con los intereses del régimen chino. Las sospechas sobre posibles negocios opacos en Venezuela y China, alimentadas por informaciones que apuntan a pagos millonarios y conexiones con figuras controvertidas, ensombrecen aún más su figura.

Pese a estas controversias, Sánchez recurre a Zapatero como su hombre de confianza, un estratega capaz de navegar en aguas turbulentas. Esta dependencia revela la fragilidad del liderazgo socialista, que parece necesitar la mano de un personaje cuestionado para sostenerse en el poder. Zapatero, amigo de dictadores, es hoy la mano que mece la cuna del PSOE y del Gobierno.