Una legislatura fake

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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Pedro Sánchez compareció el último lunes de julio para decir lo bien que gobierna y que parece mentira que los españoles no le estemos agradecidos y estemos con ansias de volverle a votar. Compareció para reñirnos ya que no entiende porqué las encuestas no ponen de manifiesto el amor que nos ofrece y los desvelos que padece por nuestro bien, incluso vistió un traje dos tallas mayor y unos pómulos demacrados como símbolo de su sufrimiento. Todo por los españoles.

Dijo que las calles son más seguras y el hecho de que hayan aumentado un 276,70% las agresiones sexuales con penetración, los homicidios dolosos y asesinatos hayan aumentado un 68,5, las lesiones en riña tumultuaria un 62,73%, el tráfico de drogas un 66,17%, los secuestros un 52%, es un simple espejismo creado por la “fachosfera”, y que estos datos estén proporcionados por el Ministerio del Interior se trata de una mala interpretación y fruto de la perversa alianza de Jueces, policías y guardias civiles que solo saben mentir para perjudicar su imagen impoluta y sufridora por el bien común.

Además nos informó de que vivimos mucho mejor y de que si hay muchos españoles que les cuesta llegar a fin de mes por el aumento del precio de la cesta de la compra, a pesar de lo afirmado por la propia vicepresidenta Yolanda Díaz hace unos días, es porque no saben administrarse bien y no hacen como su Gobierno que es endeudarse una y otra vez.

Pedro Sánchez dijo mucho más en su hora de comparecencia, en la que solo se admitieRon cuatro preguntas y durante escasos 15 minutos, presentándonos un mundo de felicidad, incluso le dio tiempo a prometer que presentaría unos presupuestos, promesa que lleva repitiendo desde el inicio de la legislatura y que no ha podido cumplir. Pero para su todo sonó a falso ya que muchos ciudadanos vimos a un personaje totalmente ajeno a la realidad, que no tiene mayoría para gobernar, que su palabra no vale nada, que en su intervención no pudo hablar de la lucha contra la corrupción ya que tiene a su amigo Cerdán en la cárcel y a su mentor Ábalos investigado.

Tampoco pudo hablar de feminismo tras los audios que hemos escuchado sobre como trataban a las mujeres sus amigos del Peugeot, el último se refería a cómo hacía “el helicóptero” una de las mujeres prostituidas que se repartían como si fueran ganado, o como Koldo les aconsejara cómo debían de posar enseñando el pezón para ser contratadas en empresas públicas. Pero claro todos estos comentarios grabados seguramente los hemos malinterpretado, porque el Gobierno es “feminista porque es progresista”.

También se le olvidó decir, a diferencia de sus ministros comunistas Yolanda Díaz y Ernest Urtasun, que tiene “miedo a la soberanía popular” por eso huye del Senado y le cuesta ir al Congreso de los Diputados, y que lo de llevar leyes al Parlamento es una costumbre bastante molesta de las democracias occidentales, que para eso ha ido a aprender a Sudamérica y a reunirse con la “selecta izquierda” que suele gobernar a espaldas de sus órganos legislativos, como ocurrió en Venezuela.

Pero la realidad que nos intentó ocultar Sánchez se ha visto con claridad , tras escuchar la reacción de sus socios, y esta consiste en que el precio del alquiler de la Moncloa está cada vez más alto, y en eso el sufrimiento de Sánchez coincide con la mayoría de los españoles porque cada vez existe más dificultad para encontrar vivienda y pagar el alquiler. Pero claro, este grave problema podría subsanarse si Sánchez cumpliera su palabra de construir 400.000 viviendas que promete en cada campaña electoral, e incluso si explicara porqué ya no ha vuelto a hablar de la “ciudad de la vivienda” que iba a poner en marcha en el Puerto de Valencia para la construcción de vivienda prefabricada por un valor de 1.300 millones de euros, esa promesa se le olvidó en su balance triunfal de mitad de legislatura a Pedro Sánchez.

El resumen de la intervención presidencial la hizo, como siempre, Puigdemont que le ha vuelto a exigir una foto a Pedro Sánchez, y en seguida Zapatero se ha ofrecido para mediar. Desde luego experiencia no le falta, porque con dictadores y delincuentes se encuentra en su salsa.