la  mirilla

Las cuentas pendientes de Sánchez

Pedro Sánchez mira el móvil

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Se acabó el recreo. Las tumbonas políticas vuelven al trastero. Los viajeros hacen las maletas. Y el Falcon… ese nunca descansa.

Pedro Sánchez aterriza con la mochila vacía: sin presupuestos, sin leyes, sin reformas. Solo propaganda y pactos a plazos para estirar la legislatura un mes más. Eso sí, sus voceros mediáticos anuncian que llega de la Mareta dispuesto a comerse el mundo.

Mientras España ardía —más de 350.000 hectáreas en Orense, León, Zamora, Cáceres—, el presidente se paseaba por su palacio favorito de Lanzarote. Playa privada. Silencio oficial. Medio mar cerrado para que las llamas devorasen medio país.

Y ahora regresa con su anuncio más gastado: una comisión interministerial y un supuesto pacto de Estado. Puro humo. Ni una herramienta concreta. Ni un sistema nacional de emergencias como los que funcionan en cualquier país serio de Europa.

El PP ya ha pedido comparecencias en cadena. La Diputación Permanente será una pira política: Interior, Defensa, Transportes… Y el presidente en la diana.

La realidad es tozuda. Sánchez vuelve del verano con incendios activos, economía fría, socios inquietos, dineros públicos bajo sospecha, su esposa y su fiscal investigados, el partido manchado de corrupción y un calendario electoral que ya huele a campaña.

El otoño, además de hojas… traerá cuentas pendientes.

A.M. BEAUMONT