la mirilla
Almeida, un alcalde con pañales, política y sentido común
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida
“Ahora soy padre y eso lo cambia todo”.
Lo dice José Luis Martínez-Almeida. Y de repente la política parece un poco más humana. Menos Falcon. Menos propaganda. Más vida real.
Mientras Sánchez se aferra al poder como si España fuera su cortijo, Almeida habla de biberones, de carritos imposibles, de noches en vela. Y de que “no hay nada peor que creerse imprescindible”.
Mayoría absoluta. Y no garantiza ni que volverá a presentarse. Libertad. Cercanía. Sentido común.
“Estoy de permiso y ahora me toca ser padre, no alcalde”, confiesa. Una frase que ningún asesor le escribiría… porque es demasiado sincera para el manual del político perfecto.
Cercanía. Inteligencia. Simpatía. Tres cualidades que en política brillan por su ausencia y que el alcalde de Madrid demuestra a raudales.
“Voy a cambiar mis hábitos de trabajo… eres mejor en tu trabajo si en tu vida personal también estás bien”. Frase simple. Mensaje enorme.
Almeida es tan real que reconoce que lo más difícil hasta ahora no ha sido gobernar Madrid… sino plegar el dichoso carrito del niño. Media hora de batalla con las ruedas y el maldito botón de seguridad.
Un alcalde que habla como la gente. Que no se cree eterno. Que demuestra que la política no necesita mesianismos ni marketing infinito.
Mientras Sánchez sigue en su nube, Almeida pisa tierra. Con pañales, política y sentido común.
A.M. BEAUMONT