editorial
Sánchez teme acabar imputado: Begoña puede arrastrarle en su caída
El nerviosismo en Moncloa es palpable. Sánchez, que ha recurrido a estrategias de victimismo y a la Abogacía del Estado para atacar a Peinado, ve cómo el cerco se estrecha
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
La investigación del juez Juan Carlos Peinado sobre Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, mantiene en vilo a La Moncloa y Ferraz. Con cinco delitos bajo la lupa, que incluyen presunta apropiación indebida, intrusismo, tráfico de influencias y corrupción en los negocios, el caso amenaza con salpicar directamente a Pedro Sánchez. El magistrado, lejos de ceder a las presiones, busca una “pasarela” que conecte los supuestos comportamientos delictivos de Gómez con el conocimiento o incluso la participación del presidente, tal y como desvelamos este lunes en ESdiario. Esta posibilidad, que Sánchez no controla, genera un temor creciente en el entorno socialista.
Sánchez ha intentado desacreditar a Peinado, acusándole injustamente de “hacer política”. Sin embargo, la trayectoria del juez demuestra que actúa con rigor, respaldado por decisiones judiciales como las de la Audiencia de Madrid o el Tribunal Supremo, que han desmontado las maniobras del Gobierno para frenarlo. Entre estas, destaca el intento de impulsar una ley que prohibiría las acusaciones populares, origen de este caso, con efectos retroactivos para paralizar investigaciones como la de Gómez. Afortunadamente, esta iniciativa, que atenta contra la independencia judicial, está estancada en el Congreso por falta de apoyos y el tiempo juega en su contra: si la instrucción concluye y se abre juicio oral, la ley sería ineficaz.
El nerviosismo en Moncloa es palpable. Sánchez, que ha recurrido a estrategias de victimismo y a la Abogacía del Estado para atacar a Peinado, ve cómo el cerco se estrecha. Cada nuevo movimiento del juez, como la exigencia de correos oficiales de Gómez desde 2018 o la imputación de Félix Bolaños, refuerza la percepción de que el caso no se detendrá. Si Peinado encuentra pruebas que impliquen a Sánchez, el asunto escalaría al Supremo, un escenario devastador para el presidente. La caída de Begoña Gómez, lejos de ser un asunto aislado, podría arrastrar a Sánchez, poniendo en jaque su liderazgo y evidenciando que la justicia, pese a los intentos de control, sigue su curso.