enfoques del director
Sánchez se humilla otra vez ante Puigdemont: impondrá el catalán obligatorio en toda España
Hay veces que la realidad supera la ficción y, por tanto, va más allá de la imaginación de los guionistas. Estamos ante uno de esos casos. La noticia de que Sánchez obligará a las empresas de toda España mayores de 250 empleados a atender a sus clientes en catalán supera cualquier expectativa. Hay que leerla dos veces y comprobar bien la fuente, no sea una cuenta de esas que se dedica a intoxicar con noticias falsas. Pero no, en este caso la noticia, por surrealista que sea, no es falsa.
Sánchez vuelve a humillarse ante Puigdemont. Ya no es que se baje los calzones, que eso ocurrió hace tiempo, es que se los ha quitado directamente y anda con sus vergüenzas al aire. Todo por ganar un poco de tiempo en La Moncloa.
Hay que ser... (dejo a la imaginación de cada cual el adjetivo) para plantearse si quiera implantar una medida similar. Imaginemos una empresa de Salamanca que vende fundamentalmente en Castilla y León. El Gobierno pretende que contrate a una o varias personas para atender pedidos o reclamaciones en catalán, no vaya a ser que una tarde se le ocurra a alguien llamar y usar esa lengua. Surrealista es poco.
En todo caso, si esto se fundamenta en supuesto derecho de cualquier catalán a hablar en su lengua materna en cualquier rincón de España, habría que decirle al Gobierno que los derechos son innegociables y que ese catalán que quiere ser atendido en su idioma tendría el mismo derecho si se trata de una empresa de 250 empleados o una panadería familiar. Así que, ya puestos, debería obligar a la panadera de mi pueblo a atender también en catalán. Y por supuesto, ¿por qué solo en catalán? ¿Los gallegos y los vascos con de inferior condición?
Está claro que no, aunque para Sánchez puede que sí. Así pues, la panadera de mi pueblo debería estar obligada a atender no solo en catalán, también en vasco y en gallego. Y si me apuran, ¿por qué un polaco no va a tener derecho a usas su lengua, idioma oficial de la UE, en cualquier rincón de la UE? La panadera de mi pueblo va a tener mucho trabajo porque si nos ponemos exquisitos debería aprender gallego, vasco y catalán, además de polaco, francés, inglés, alemán, etc, etc.
Surrealista, ¿verdad? Lo cierto es que aunque nos lo tomemos a risa, la cuestión es para llorar porque, más allá de que sea imposible implantarla, deja bien a las claras que Sánchez va cuesta abajo y sin frenos. Aprobará lo que sea, por muy disparatado o ilegal que sea, hará cualquier cosa para intentar seguir en el poder.