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Los socios empiezan a huir del barco de Sánchez: voces desde Sumar ya piden elecciones anticipadas

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El Titanic sanchista se hunde irremediablemente. Como sucedió con el mítico buque transatlántico, los socios ya saben que la avería del Gobierno es irreparable y su destino es desaparecer bajo el agua. La incógnita, por tanto, ya no es esa, sino cuánto tiempo aguantará a flote. Algunos, por si las moscas, comienzan a huir del barco. 

Solo así se puede interpretar el misil que ha enviado este martes un diputado de Sumar, partido del Gobierno, a Pedro Sánchez. "Si no hay presupuestos, Sánchez debería convocar elecciones", ha dicho el diputado Jorge Pueyo, que pertenece a la Chunta Aragonesista dentro de la coalición Sumar. No tiene demasiado peso dentro del Grupo Parlamentario, esa es la verdad, pero sus palabras son altamente simbólicas y llevan una potente carga de profundidad, porque es la primera voz dentro de un partido del Gobierno de Sánchez que verbaliza esa idea: sin presupuestos no puede seguir adelante la legislatura.

Es evidente que sus palabras no van a tener un efecto inmediato, pero abren un camino peligroso que escuece mucho en La Moncloa y en Ferraz, y que va contra la tesis oficial del Gobierno de que, bueno, los PGE tampoco son imprescindibles, hay otras herramientas, se pueden prorrogar otra vez los de 2023...

A perro flaco, y este lo está mucho, todo se vuelven pulgas. Pedro Sánchez ve cómo al lío de Begoña Gómez, acorralada por la UCO y el juez, se suma ahora el incumplimiento de la Constitución, que le obliga a presentar las cuentas para 2026 hoy como muy tarde, cosa que no va a suceder. Y sobre eso, el mensaje desde su socio de Gobierno, Sumar, que le exige elecciones si no es capaz de aprobar los presupuestos y le abre un frente que no esperaba. Sus socios, poco a poco, van marcando distancias. Sumar, en concreto, está en un proceso de descomposición interna que se refleja en las expectativas electorales que ofrecen las encuestas. 

El seguidismo de Sánchez solo ha beneficiado al propio Sánchez. Bueno, y a Yolanda Díaz, que sigue ahí de vicepresidenta, arrinconada en su propio partido, y esperando que el chollo le aguante el máximo tiempo posible. Ella nunca pedirá elecciones anticipadas, claro, aunque eso le cueste a su partido la desaparición, pero ya hay algunos que no quieren estar a bordo cuando el Titanic sanchista se vaya a pique.