la mirilla
Sobres con chistorras: así compra la lealtad el sanchismo
El ex número dos del PSOE José Luis Ábalos
Para Pedro Sánchez, la ideología es el medio para alcanzar su fin: él mismo. En el PSOE, desde luego, ya no queda ideología: solo lealtades que se pagan y silencios que se cobran a través de la “caja B”. Lo que antes fue un partido con historia hoy es un entramado de favores, fidelidades personales y poder administrado como un negocio privado.
Las informaciones sobre los pagos, “chistorras”, sobresueldos y cajas internas no son simples anécdotas. Son la evidencia de un sistema que se sostiene sobre la obediencia comprada. En el socialismo de Sánchez, quien duda cae; quien calla, cobra.
El problema ya no es un caso concreto ni un dirigente señalado. De momento, Ábalos y Cerdán, manos derechas del mandamás del partido. El problema es la cultura política que lo ampara: la de una formación que se dice garante de la transparencia mientras sus números, sus contratos y sus amistades viven en la más absoluta de las sombras.
Sánchez ha convertido al PSOE en una maquinaria de control. No de gestión, sino de supervivencia. La ética se mide en dinero en efectivo y la lealtad, va en sobres con membrete. Por eso, cuando los escándalos salpican al Gobierno, nadie se mueve: todos deben algo y todos temen perderlo todo.
El resultado es un poder exhausto, sin credibilidad y sin moral, en negro. El partido que presumía de regenerar España ya no puede regenerarse a sí mismo.
El sanchismo se paga caro. Y su factura la abona España.
A.M. BEAUMONT