editorial

Sánchez fabrica un clima de opinión ficticio: el CIS y TVE, la punta de lanza de sus bulos

Si esa encuesta tuviera el más mínimo atisbo de credibilidad, Sánchez estaría convocando elecciones. Por el contrario, lo que ha hecho es afirmar que no las va a convocar porque no puede permitir que el país caiga en manos de la derecha y la ultraderecha

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro SánchezA. Perez Meca

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El presidente del Gobierno, trilero y marrullero como pocos, sabe que ahora mismo tiene todo perdido para seguir en La Moncloa, pero eso no quiere decir que vaya a arrojar la toalla. Inasequible al desaliento, va a intentar darle la vuelta a la tortilla usando para ello sus mejores armas: su falta de escrúpulos y la ausencia de límites. La estrategia consiste en utilizar la propaganda pura y dura para tratar de fabricar un clima de opinión favorable, una realidad paralela, que dibuje ante los ciudadanos una ficción que, a fuerza de repetirla, se convierta en una profecía autocumplida.

Sánchez pretende convencernos de algo tan difícil de creer como que la mayoría social le apoya, le respalda y desea su continuidad. Se trata de fabricar una imagen falsa de un caballo ganador al que todos quieren subirse. El éxito llama al éxito, aunque todo sea una farsa. A priori parece imposible que la idea cuaje y lo más probable es que no le salga bien. Pero lo va a intentar. Y cuenta con poderosas armas como son el CIS, TVE y un equipo de opinión sincronizada dispuesto a dejarse la piel por el líder.

Lo del CIS es surrealista. Según el barómetro de intención de voto conocido este lunes, el PSOE de Sánchez no es que gane, es que arrasa al PP de Feijóo. Le saca 15 puntos y subiendo. El PSOE tiene casi el mismo porcentaje de votos que el PP y Vox juntos, a pesar de la subida tremenda que otorga a los de Abascal que, según Tezanos, ya le pisan los talones a los 'populares'. Es la encuesta perfecta para movilizar el voto de la izquierda: una remontada épica de Sánchez cuando nadie daba un duro por él, que estimula a sus votantes, y un Vox de récord que amplifica el mensaje del miedo, el "que viene la ultraderecha".

Tezanos no tiene vergüenza ni Sánchez tampoco. Si esa encuesta tuviera el más mínimo atisbo de credibilidad, Sánchez estaría convocando elecciones. Por el contrario, lo que ha hecho es afirmar que no las va a convocar porque no puede permitir que el país caiga en manos de la derecha y la ultraderecha, del PP y Vox. El CIS atenta además contra toda lógica. En el peor momento de Sánchez, sin presupuestos, sin mayoría estable en el Congreso, con su hermano y su fiscal en el banquillo, su mujer camino del mismo y su partido en el punto de mira del juez por financiación ilegal, las encuestas pintan un panorama muy optimista para él. Permítanos la broma, pero parece que Sánchez necesita dos escándalos de corrupción más para alcanzar la mayoría absoluta.

Además del CIS, TVE también está ayudando en la estrategia. Una parrilla diseñada para atacar al PP y defender al Gobierno, con Intxaurrondo, Ruiz, Cintora, Miró y Fortes, como el quinteto titular del sanchismo, dándolo todo por su equipo. Con el 'dream team' del sanchismo, Moncloa está consiguiendo -supuestamente- la audiencia deseada para poder influir en los ciudadanos y crear ese clima de opinión de un Sánchez salvador que mira al futuro frente a una derecha hostil que nos quiere quitar derechos y llevar al pasado. Con 1.300 millones de presupuesto no es complicado hacer buenos datos de audiencia en RTVE, aunque los que están consiguiendo se parecen al CIS de Tezanos, pura ficción. Son tan llamativamente buenos que cualquiera podría pensar que no son reales y ya hay quien anda con la mosca detrás de la oreja con este asunto. Puede haber noticias pronto al respecto. Al fin y al cabo, si Sánchez es capaz de manipular el CIS, ¿por qué no va a hacerlo con los datos de TVE?