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Zapatero, sin salida: EEUU hunde su plan para cambiar a Maduro por Delcy Rodríguez y queda expuesto

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El telón se cierra sobre la farsa urdida por José Luis Rodríguez Zapatero en las sombras de la diplomacia. El ex presidente español, eterno mediador del chavismo, soñó con un "madurismo sin Maduro": un relevo cosmético donde Delcy Rodríguez, la vicepresidenta sancionada y heredera del terror rojo, asumiera el mando para maquillar la dictadura venezolana como una transición democrática. Un enjuague perfecto, canalizado a través de mediadores qataríes y reuniones clandestinas en Madrid, con disidentes chavistas exiliados y hasta el general Miguel Rodríguez Torres como comparsa. Todo para convencer a Washington de que el régimen podía mutar sin morir, preservando su estructura criminal bajo una fachada de cordura.

Pero Estados Unidos, bajo la férrea mano de Trump, no ha mordido el anzuelo. Las propuestas de 2021, revividas en estos días de escalada, fueron desechadas sin piedad. Informes internos yanquis lo dejaron claro: no hay espacio para simulacros que perpetúen el narcoestado, el Cártel de los Soles y las alianzas con Irán, Rusia y China. La respuesta ha sido demoledora: ataques letales en el Caribe contra buques venezolanos vinculados al terrorismo narco, con decenas de muertos y una flota estadounidense desplegada en Puerto Rico, lista para aplastar la aviación obsoleta de Maduro. Seis operaciones en dos meses, 27 bajas confirmadas. No es diplomacia; es guerra fría contra la hidra chavista.

Zapatero tiembla, y con razón. Su maniobra no era solo filantropía: era un salvavidas para blanquear al régimen, ganar tiempo ante la ira de Washington y, sobre todo, resguardar los secretos más oscuros del chavismo. Secretos que, probablemente, salpican al propio ZP con episodios turbios de favores, maletines y complicidades que el PSOE preferiría enterrar en el olvido. Si Maduro cae, el régimen se desmorona como un castillo de naipes, y la sombra de la corrupción venezolana se extiende hasta la calle Ferraz. ¿Cuántos sobresueldos, contratos fantasma o lavados de imagen aguardan bajo la alfombra socialista? El nerviosismo es palpable: el Gobierno español ni siquiera ha felicitado a María Corina Machado por su Nobel de la Paz, galardón concedido la semana pasada por su lucha incansable por la democracia en Venezuela. Un silencio ensordecedor que delata el pánico: alinearse con la oposición sería traicionar a los camaradas de Caracas, y con ellos, exponer las grietas del sanchismo.

Zapatero, sin salida, queda expuesto como el titiritero de una transición fallida. Su sueño de un chavismo "democratizado" se estrella contra la realidad: EE.UU. no negocia con fantasmas. Y si el fin se acerca para Maduro, el de ZP podría ser aún más estrepitoso. En Ferraz, las luces parpadean. La hora de las verdades ha llegado.