editorial

El partido del millón de euros: el PSOE de Sánchez atrapado en las sospechas de una Caja B

El exgerente del PSOE y Presidente de ENUSA, Mariano Moreno, comparece ante la comisión sobre el caso Koldo en el Senado.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

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Este miércoles, el Supremo acoge las declaraciones de dos testigos clave en el 'caso Koldo': el exgerente del PSOE, Mariano Moreno, y la empleada de Ferraz, Celia Rodríguez. Ambos vivieron de cerca la era en la que José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán pilotaban la maquinaria orgánica del partido. Su testimonio podría iluminar el rastro de sombras que deja un millón de euros en pagos en efectivo, un monto que el PSOE ha admitido ante el juez Leopoldo Puente, pero que huele a irregularidad en un país que ha reducido el uso de billetes un 25% desde la pandemia.

Es ilógico, va contra las recomendaciones del Banco de España de promover pagos digitales para combatir el blanqueo, y contradice frontalmente a la gerente actual, Ana María Fuentes. En el Senado, Fuentes afrimó en varias ocasiones que en el PSOE los pagos se hacen por transferencia como norma y en "muy pocas ocasiones" en metálico, usándose solo para "anticipos" o liquidaciones de gastos. Sin embargo, los datos desmienten su palabra: desde 2019, el partido ha duplicado su efectivo, pasando de 120.000 euros anuales a más de 200.000 en 2023 y 2024, con un promedio de 1.000 euros diarios saliendo de la cuenta en BBVA. En noviembre de 2023, Fuentes misma retiró 30.898 euros en billetes, el pico mensual desde 2017.

Peor aún: de ese millón confesado, 127.000 euros fueron para el equipo de Ábalos entre 2017 y 2021, incluyendo 19.638 euros directamente a él, 12.744 a Koldo y 30.797 a Cerdán en 84 entregas, algunas incluso tras estallar el escándalo. El PSOE jura que todo está auditado por el Tribunal de Cuentas, pero Víctor de Aldama, el empresario implicado, pinta otro lienzo: entre 1,5 y 2 millones en comisiones ilegales del 'caso Koldo' habrían ido al partido en sobres con membrete socialista, entregados por Ábalos cada viernes en Ferraz. La UCO ha documentado esos 'cash' envueltos, con un glosario mafioso: "chistorras" para quinientos, "lechugas" para cien.

Moreno y Rodríguez, guardianes de la tesorería en esa época turbia, podrían desmontar la coartada. ¿Cómo se justifica que, mientras España digitaliza, el PSOE regrese al metálico como en los 90? ¿Es casual que Cerdán, hasta junio, recibiera 21 pagos en efectivo sin facturas individualizadas, solo como "equipo de Organización"? El partido niega una Caja B, pero las pistas –obras públicas "subrayadas" por mordidas, reintegros sin rastro– apuntan a financiación ilegal.

Si Moreno y Rodríguez confirman las sospechas, el PSOE no solo habrá incumplido la ley antifraude –como en dos pagos a Cerdán– sino que habrá traicionado la transparencia que predica. España necesita saber si el millón es solo la punta de un iceberg de la corrupción del principal partido del Gobierno.