Más de media España no se resigna a olvidar
Pedro Sánchez (c), en un acto de Memoria Democrática. De la suya
Una vez más (y para desviar la atención de su corrupción, la de su familia y la de sus colaboradores), el jueves pasado tuvimos que ver y escuchar a Pedro Sánchez Pérez-Castejón sacando el “Francomodín”, en el contexto del último Consejo Europeo del año.
Un presidente del Gobierno, que llegó a la Moncloa tras vender el alma de todos los españoles al terrorismo de ETA, impartiendo doctrina sobre lo que está bien y lo que está mal en cuanto a acuerdos y pactos.
Y le funciona, le sigue funcionando. La pregunta es: ¿por qué?
La respuesta es tan fácil como escalofriante porque, mientras que la izquierda sigue, machaconamente, esgrimiendo el argumentario de que Franco sigue vivo (de hecho, se le ha visto comprando en Carrefour hace unos días), ETA es un concepto asociado al pleistoceno, período en el que se dedicaban a cazar mamuts.
Todo esto viene a colación de que está a punto de terminar el año en que Pedro se propuso celebrar por todo lo alto el aniversario de la muerte de Franco con cientos y cientos de actos que se iban a celebrar a lo largo y ancho de España. Y digo que “se iban a celebrar” porque, más allá de un puñado de estupideces dignas del nivel intelectual de sus ejecutores, poco más hemos sabido de todo ese “festival antifranquista”.
De lo que sí estoy completamente convencido es de que las partidas económicas destinadas para el “magno evento” se han consumido, seguramente, en lo habitual entre los socialistas. Tal vez lo sepamos algún día...
Pero el caso es que, si a la izquierda le sigue funcionando la perorata, es porque vivimos en un país en el que la reinterpretación políticamente interesada de la historia se ha convertido en la oficialidad de la misma, a través de insultos a la inteligencia como la Ley de Memoria Histórica/Democrática, que conducirá a toda una generación de españoles a la estulticia más absoluta, en lo que respecta a de dónde venimos y hacia dónde vamos.
A mí me da pánico, porque tengo dos hijos en edad escolar y compruebo, diariamente, que no está contemplada, en ningún momento, ni una remota posibilidad de que reciban un legado histórico, a través de la enseñanza, que les permita tener un criterio propio sobre lo que ha sucedido, sucede y sucederá en España.
Y todo bajo el argumento de que las “opiniones” de la izquierda son la historia y la verdadera historia es algo que, si quieres conocer realmente, es porque eres un facha irredento.
Han convertido todo (esto también) en una cuestión ideológica, en la que si se te ocurre querer conocer qué pasó o cómo pasó es porque eres un defensor de las dictaduras.
Porque en la Guerra Civil sólo participó Franco, como todo el mundo sabe.
¿Saben quiénes fueron los primeros en bombardear territorio “enemigo”? Pues, efectivamente, fueron los republicanos, cuando bombardearon las plazas del norte de África, inmediatamente después del estallido de la guerra, en ciudades como Ceuta o Tetuán.
¿Saben quiénes llevaron a cabo un bombardeo sobre la población civil enemiga (una población civil inerme, de retaguardia y, por tanto, alejada del frente)? Pues, efectivamente, fueron los republicanos, en el tan olvidado bombardeo de Cabra, la “Guernica” que ahora se quiere borrar, porque no cuadra con el relato de la izquierda.
¿Saben quiénes protagonizaron el acto de violencia unilateral, por parte de un bando, hacia la población civil del otro bando, con mayor número de muertos de la historia de la Guerra Civil? Efectivamente, fueron los republicanos en las matanzas de Paracuellos del Jarama en noviembre de 1936.
¿Saben quiénes llevaron a cabo la toma de 447 salas de tortura por las que pasaron (y fueron asesinados) miles de opositores al régimen? Pues, efectivamente, fueron los republicanos con las famosas checas, que se ubicaron fundamentalmente en Madrid, pero también en grandes ciudades como, por ejemplo, Barcelona o Valencia.
Y de esas 447 checas, 49 de ellas estaban controladas por el Partido Socialista Obrero Español, ¿les suena este partido?
De hecho, el mismísimo Heinrich Himmler se sintió impactado, en octubre de 1940, cuando, en su visita a Madrid dijo, textualmente: “No concibe imaginación alguna la criminalidad de los rojos españoles”, tras contemplar la violencia que los republicanos ejercían en las checas.
A Pedro y a la izquierda también se les llena la boca hablando de la democracia de la República.
La República fue una democracia tan plena que sólo tuvo que asesinar a opositores como José Calvo Sotelo. Una democracia tan plena que para existir y mantenerse sólo tuvo que llevar a cabo un par de fraudes electorales...
Una democracia tan plena que aprobó dos leyes, la Ley de Orden Público y la Ley de Defensa de la República que, en aras de consolidar un fuerte Estado de derecho y una gran separación de poderes, permitían al gobierno actuar al margen de los tribunales... ¿les suena?
Una democracia en la que se respetaba tanto la libertad de creencia religiosa que asesinó a 7.000 curas y monjas y destruyó 20.000 edificios, monumentos e iglesias.
Una democracia en la que se respetaba tanto la libertad de prensa que tuvo que perseguir y censurar a diarios antirrepublicanos como el ABC, cuando su director, Juan Ignacio Luca de Tena se reunió con el Círculo Monárquico Independiente.
Y mientras a la izquierda se le licúa la corteza orbitofrontal del cerebro opinando sobre la República, se les olvidan pequeños detalles.
Detalles como que, durante la República, gobernó el Partido Radical Republicano de Lerroux con el apoyo de los cedistas de Gil Robles, después de las elecciones de noviembre de 1933. ¿Saben qué hizo el legítimo, tolerante y democrático Partido Socialista Obrero Español frente a ese resultado electoral? Negó la legitimidad de Alejandro Lerroux y, acto seguido, dio un golpe de Estado contra la República con dos focos principales de conflicto, Asturias y Cataluña, en el que los socialistas revolucionarios, siguiendo órdenes de Indalecio Prieto y Largo Caballero gritaban: “¡Matadlos, que son curas!”, antes de asesinar a sangre fría a los seminaristas asturianos en octubre de 1934.
¿Saben cuál fue el resultado de ese golpe de Estado? Pues que murieron 1.500 personas en tiempos de “supuesta paz”; porque hay que recordar que el Alzamiento fue el 18 de julio de 1936, casi dos años después de que los “socialistas revolucionarios” de Prieto y Largo Caballero, comenzaran con las matanzas, como la de esos seminaristas en la revolución de octubre de Asturias.
Pero los malos siempre serán los que a la izquierda le conviene, porque no hay nada más importante que el relato para salvar al soldado Sánchez.
Pero más de media España no se resigna a olvidar.