editorial
La realidad paralela de Sánchez: sin rastro de autocrítica, todo es una campaña contra él
En lugar de autocrítica, culpa al PP y Vox de una "guerra sucia" que "deshumaniza" a su candidato, como si todo fuera una conspiración orquestada contra él. Ni rastro de reflexión
Pedro Sánchez
El batacazo del PSOE en las elecciones extremeñas de 2025 ha sido histórico: pérdida de 10 escaños, caída al 25,7% de los votos y entrega de un feudo tradicional a la derecha. Miguel Ángel Gallardo, el candidato socialista imputado por presunto enchufe familiar, ha dimitido 24 horas después del escrutinio, pero Pedro Sánchez, en la Ejecutiva Federal, ha optado por su habitual escapismo. En lugar de autocrítica, culpa al PP y Vox de una "guerra sucia" que "deshumaniza" a su candidato, como si todo fuera una conspiración orquestada contra él. Ni rastro de reflexión sobre los casos de corrupción que salpican al partido, como el propio proceso judicial contra Gallardo o las denuncias por acoso sexual en la campaña, que el análisis interno del PSOE ignora por completo.
Esta es la realidad paralela en la que vive Sánchez: un mundo donde los fracasos electorales no son culpa de su gestión errática, sino de campañas externas. En privado, admite fugas de votos hacia el PP y la coalición de izquierdas, pero públicamente, insiste en que el PSOE es "más necesario que nunca". Una parte de los socialistas extremeños, sin embargo, señalan a Ferraz por no vetar a un candidato procesado, comparándolo con intervenciones en otras regiones. Incluso aliados como Sumar, IU y Podemos arremeten contra él, criticando su falta de liderazgo.
Sánchez, que arropó a Gallardo en el cierre de campaña presentándolo como víctima de "denuncias falsas", parece olvidar que los votantes no compran excusas. El auge de Vox y el PP en Extremadura refleja un rechazo al sanchismo, con su polarización y sus políticas fallidas. En esta burbuja, todo es culpa de Feijóo y Abascal, pero la verdad es que el PSOE se hunde por su propia inoperancia.