editorial
Sánchez se ofrece de mediador en Venezuela: un chiste para Trump
Esta propuesta suena a chiste malo en Washington. Donald Trump ha sido explícito: Estados Unidos está "a cargo" de Venezuela y él es quien manda ahora
Pedro Sánchez con Delcy Rodríguez
Tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo, Pedro Sánchez ha ofrecido a España como mediador para una "solución pacífica". El presidente del Gobierno condena la intervención como ilegal y anuncia contactos con Delcy Rodríguez y Edmundo González para facilitar una transición democrática.
Pero esta propuesta suena a chiste malo en Washington. Donald Trump ha sido explícito: Estados Unidos está "a cargo" de Venezuela y él es quien manda ahora. No tolerará injerencias de terceros países ni, probablemente, necesite intermediarios. Y si los necesitara, Sánchez sería el último en la lista.
La relación entre Trump y el Gobierno español es pésima, exacerbada por la resistencia de Sánchez a elevar el gasto en defensa al 5% del PIB, como acordaron los aliados de la OTAN para 2035. España se conforma con el 2,1%, lo que ha provocado amenazas de represalias comerciales y críticas directas de Trump, que califica al país de desleal y rezagado.
A esto se añade el peso muerto de José Luis Rodríguez Zapatero, investigado por la justicia estadounidense y el Departamento de Estado por su presunta colaboración con el régimen de Maduro, al que ayudó a legitimar internacionalmente. Washington lo ve como un facilitador del chavismo, lo que contamina cualquier iniciativa española.
En este contexto, la mediación de Sánchez no es más que postureo vacío, destinado a contentar a la izquierda doméstica mientras ignora la realidad: Trump controla el tablero venezolano y no aceptará lecciones de un aliado poco fiable. España pierde credibilidad con este oportunismo, cuando lo que Venezuela necesita es claridad, no intermediarios descartados de antemano.