La ansiedad de la izquierda

El acto de presentación del nuevo espacio unificado de la izquierda españolaEuropa Press

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La extrema izquierda está buscando líder, evidentemente espoleada por el propio Pedro Sánchez, que sin duda está desesperado al comprobar como el espacio izquierdista está cada vez más encogido socialmente hablando. Ya lo dijo la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, “ahora da vergüenza decir que eres de izquierdas”, por eso se inventan denominaciones y plataformas para esconder la ideología y así poder blanquearse ante el electorado.

La sociedad española está abandonando a la izquierda, harta de estos ocho años de gobierno sanchista, por eso los distintos protagonistas del autodenominado “progresismo” han entrado en un estado de ansiedad totalmente indisimulado. Así pues estamos viendo que cada semana aparece un nuevo liderazgo o se desvanece otro sin solución de continuidad, es como un “casting” permanente donde ya nadie sabe lo que es realidad o simple ficción. Realmente la película alterna escenas dramáticas con cómicas.

Gabriel Rufián, por ejemplo, parece haber descubierto España. Después de años declarándose independentista y enarbolar la bandera del referéndum de independencia de Cataluña, ahora quiere ser nacionalista español como gesto de altruista sacrificio por el bien de las izquierdas antifascistas. Mientras tanto Yolanda Díaz recibió la carta de despido el miércoles pasado en forma de aplauso de la bancada de la izquierda, como muy bien se lo dijo en directo Miguel Tellado. Todo fue bastante cómico y previsible, ya que Sánchez ya la había sentenciado para intentar agradar a Pablo Iglesias y su Podemos. Evidentemente Yolanda no será la candidata de dicha plataforma de la extrema izquierda, se llame como se llame, pero lo más seguro es que acompañe a los socialistas en alguna candidatura, preferentemente la madrileña, como se comenta por los pasillos del Congreso. Yolanda ha pasado a “estar pero no estar” y a lo mejor “todo lo contrario”.

Pero los candidatos a liderar ese conglomerado no se reducen a un Rufián naciente y a una Yolanda durmiente, sino que incluso aparecen espontáneos como es la eminente intelectual Sarah Santaolalla, que ya está iniciando sus pinitos electorales en Castilla y León, por lo que yo no la perdería de vista ya que tiene un “brillante” futuro en el sector del muro “antifascista”, con club de fans incluido en RTVE.

Al final, lo fascinante de todo es la velocidad con la que suben y bajan nombres, si uno se despista unas horas, cuando vuelve a prestar la atención ya hay otro protagonista, otro proyecto, otra plataforma, y otra declaración que desmiente la anterior sin desmentirla del todo. Así ya surgen los nombres del ministro Bustinduy, ampliamente conocido y aclamado cuando se pasea por las calles españolas. También se está hablando de Sordo, Unai Sordo, líder de CCOO, e incluso de algún otro político “plurinacional”. 

Quizá ese sea el plan de Sánchez mantenernos atentos al “juego de la silla antifascista” de la izquierda extrema para que no se hable de la corrupción, de las vías sustraídas del tren de Adamuz, de las agresiones sexuales que sacuden al socialismo, de las saunas, de la familia de Sánchez, de Zapatero y sus hijas, de Bono y sus negocios dominicanos, y un largo etcétera, que para muchos nos parecen de más enjundia que el lío de los egos de las plataformas izquierdistas.

En estos momentos, en los que tanto se habla de la transparencia referida a los sucesos del 23-F, parece que todos estos movimientos, sin duda promovidos por la Moncloa, deberían ocupar una posición preferente a la hora de hacerlos transparentes. Porque a los ciudadanos nos gustaría saber el desarrollo de este proceso que se caracteriza por la ansiedad y la supervivencia política. Pero el interés sin duda es por simple curiosidad, porque hace ya tiempo que la sociedad española ya no es de izquierdas y se pone de manifiesto elección tras elección. 

Por eso da igual si Rufián, Sarah, Unai, Bustinduy o cualquier otro es quien pueda liderar la Mini-Plataforma de la izquierda radical, porque esta sucesión de nombres solo pone de manifiesto la ansiedad, y esta ansiedad es el preludio de pánico, y el pánico es el preludio del fracaso. Lo que está claro es que los españoles han dejado de ser de izquierdas como afirmó con mucha precisión Ester Muñoz en el Congreso de los Diputados.