Sánchez pedalea mientras el mundo arde
Pedro Sánchez, en bicicleta, en una imagen de 2023
Estados Unidos e Israel golpean Irán. Oriente Medio vuelve a incendiarse. El tablero internacional se mueve a una velocidad que asusta. Y España… sigue a otra cosa.
Este fin de semana hemos visto al presidente del Gobierno en bicicleta de montaña, sonriente, grabado en vídeo para desmentir rumores sobre su salud. Por la tarde, alfombra roja en los Goya.
Nada ilegal. Nada censurable en sí mismo. Pero sí simbólico.
Mientras el mundo entra en una fase peligrosa, el liderazgo exige presencia, reflexión, despacho, dirección. No escapismo fotográfico.
No se trata de no hacer deporte. Se trata de no parecer ajeno a la situación grave que se vive. España desea ver a su Gobierno trabajando ante una escalada internacional que puede afectar a energía, seguridad, economía y alianzas.
En cambio, recibe imágenes. Fotos. Vídeos deportivos y festivos.
Vivimos en una política donde la comunicación sustituye a la conducción. El gesto tapa la estrategia. Y la estética desplaza al análisis.
El mundo cambia. Europa se rearma. Oriente Medio se tensiona. Las alianzas se recalculan. Y La Moncloa sigue escribiendo relatos domésticos.
El problema no es la bicicleta. Es la ausencia de rumbo.
A.M. BEAUMONT