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Iceta achicharrado: el nepotismo como marca de la casa del sanchismo

Miquel Iceta, en una imagen de archivo

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La exclusiva que publica este domingo ESdiario demuestra que Pedro Sánchez y su red colocaron al marido de Miquel Iceta, el piloto Ángel García Rosique, como consejero en una filial del Consorcio Zona Franca de Barcelona (CZFB), un organismo público tutelado por el Ministerio de Hacienda de María Jesús Montero y codirigido con Ada Colau. Este nombramiento, ejecutado en 2019 bajo la presidencia de Pere Navarro —exsecretario general del PSC y pieza clave del entorno de Sánchez—, permitía a García Rosique firmar cuentas anuales mientras compatibilizaba el cargo con su trabajo como piloto en Iberojet, aerolínea que recibió un rescate público millonario facilitado, entre otros, por Koldo García.

Iceta, el eterno defensor de la igualdad y el mérito desde sus múltiples ministerios —Cultura, Política Territorial—, queda completamente achicharrado. El que predicaba regeneración democrática ha convertido el amiguismo en práctica habitual de su partido y de su Gobierno. Y este caso no es un desliz aislado: el nepotismo es el sello inconfundible del sanchismo.

Basta recordar a Begoña Gómez, esposa del presidente, investigada por tráfico de influencias, malversación y corrupción privada en el uso de su posición en Moncloa para beneficiar a empresarios cercanos. Sus cartas de recomendación, sus másteres financiados con dinero público y sus vínculos con empresas rescatadas o favorecidas por el Ejecutivo han generado un escándalo que aún colea. O al hermano del presidente, David Sánchez, procesado por prevaricación y tráfico de influencias tras ser colocado en un puesto a medida en la Diputación de Badajoz, sin concurso público ni transparencia, gracias únicamente a su parentesco.

Este patrón se repite: maridos, esposas, hermanos, hijas de amigos cercanos. Lo público se convierte en patrimonio familiar o de camarilla. Mientras los españoles pagan impuestos y soportan recortes, el clan sanchista reparte sillones, prebendas y rescates selectivos.

Iceta y su entorno son la viva imagen de que en este Gobierno el currículum pesa menos que la agenda personal o la lealtad al líder. Es hora de que los ciudadanos exijan explicaciones y responsabilidades. El nepotismo no es una anécdota periodística; es la forma de gobernar del sanchismo.