María Guardiola trabaja por cuadrar el círculo
La candidata a la Presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola, durante el debate de investidura.
PP y Vox siguen tratando de cerrar un acuerdo en Extremadura que permita a María Guardiola salir investida presidenta. Nada extraordinario. En realidad, lo que ya sabían los votantes cuando fueron a las urnas. Al final, la política va de esto. De decidir. Y, sin embargo, cuesta. Tiempo. Desgaste. Y ruido. Una cuerda tensada más de lo necesario. Porque los números estaban ahí desde el primer día. Extremadura no votó bloqueo. Apostó alternativa. Votó contra el sanchismo.
Ahora bien, buscar tres consejeros de la formación de Abascal es factible. Si bien, otra cosa es encontrar otros nombres de la formación verde para rellenar los altos cargos de esas tres Consejerías. Vox no tiene gente. Al menos con la preparación y currículum adecuados.
Por eso, se tarda en hacer lo que los ciudadanos ya han decidido. Y, claro, se resquebraja la confianza. La credibilidad. Y se instala una sensación incómoda: que los partidos piensan más en sí mismos que en quienes les han votado.
Bien está acordar. Pero, para gobernar, además de entenderse, necesitas personas competentes. Y en este punto, hay que decirlo, Guardiola empuja más puesto que tiene cuadros bien preparados. Y Vox, por desgracia, no. De ahí que desde Bambú parezcan más interesados en el pulso que en el resultado. Pero las urnas no están para eso. España tampoco. Los ciudadanos pueden esperar. La política, no. A.M. BEAUMONT