Benjamín López

EnfoquES del director

Sánchez sale escaldado de la primera semana del juicio a Ábalos y Koldo en el Supremo

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La primera semana del juicio oral contra José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama en el Tribunal Supremo ha dejado al presidente del Gobierno más expuesto que nunca. Aunque ni Sánchez ni Moncloa figuran formalmente en el banquillo, los testimonios han colocado el foco donde más duele: en la sede de Ferraz y en el propio entorno familiar del presidente.

El hermano de Koldo, Joseba García, reconoció sin ambages que acudió al menos dos veces a la calle Ferraz a recoger sobres con dinero en metálico. Llegaba, daba su DNI, subía y una secretaria le entregaba el sobre cerrado. “Vi cómo metían los billetes”, precisó. No fue un detalle aislado. La empresaria Carmen Pano ratificó que, por orden expresa de Aldama, entregó 90.000 euros en dos pagos de 45.000 cada uno en la sede del PSOE. La primera vez en taxi; la segunda, acompañada de su chófer, que también corroboró la bolsa con “tacos de billetes”. El dinero procedía de Aldama y de Claudio Rivas, interesado en una licencia de hidrocarburos que, según Pano, se negociaba a cambio del chalet de Ábalos en Cádiz.

Pero el golpe más duro llegó con la hija de Carmen Pano, Leonor González. Ratificó que Aldama y Koldo cobraron 500.000 euros en metálico del presidente de Air Europa, Juan José Hidalgo, por el rescate exprés de la aerolínea. Ese mismo rescate que, según otras declaraciones del propio Koldo y de Ábalos, los Hidalgo gestionaron directamente con Begoña Gómez. La esposa del presidente aparece, una y otra vez, como la vía de acceso a Sánchez para obtener favores que luego se pagaban en efectivo.

Estos relatos no son anécdotas. Sitúan el foco en un asunto que la Audiencia Nacional investiga ya en secreto: la posible financiación irregular del PSOE. El juez Ismael Moreno mantiene bajo llave una pieza separada con todos los pagos en metálico de Ferraz entre 2017 y 2024. Los sobres que circulaban por la sede socialista dejan de ser “rumores” para convertirse en pruebas testificales ante el Supremo.

Sánchez sale escaldado porque, mientras él se escuda en la “independencia judicial”, sus antiguos hombres de máxima confianza y los empresarios que los rodeaban dibujan un PSOE donde el dinero en efectivo entraba y salía con naturalidad. Y donde, según los testimonios, hasta la propia Begoña servía de puente para favores que luego se cobraban en billetes. La primera semana del juicio no ha condenado aún a los acusados, pero ha dejado en evidencia que el problema no era solo Ábalos o Koldo. El problema, una vez más, apunta directamente al corazón del sanchismo. Y el lunes, con la declaración de Patricia Uriz, esposa de Koldo, es muy probable —por no decir seguro— que los cobros en metálico vuelvan a salir a relucir, prolongando el mal trago para Ferraz y Moncloa